jump to navigation

CARTAS A HITLER por Egonius. 14 abril 2009

Posted by paxceltibera in 08. LOS LIBRICOS..
comments closed

CARTAS A HITLER.
Henrik Eberle.
Tempus. 2009.

El aficionado a la historia rara vez tiene acceso a las fuentes originales. Por ello, con el tiempo, gusta de la observancia de aquellos trabajos qué, si bien no son las fuentes directas, si suponen un compendio de las mismas. Tal es el caso de Hitler y sus generales, Helmunt Heiber, ed. Crítica, 2005 en el que nos acercamos a las conversaciones del líder alemán acerca de la marcha de la guerra o la curiosidad que nos ocupa en la presente reseña: Cartas a Hitler.

A partir de la definitiva Batalla de Kursk en el Frente Oriental, el Ejército Rojo crea las “Comisiones de trofeos”. Estas unidades se dedicaron a recopilar todas aquellas cosas que consideraban interesantes. La toma de Berlín fue lucrativa en este sentido, con el acceso a documentación de la más diversa consideración. Entre otras colecciones se hallaron varios miles de de cartas dirigidas a Hitler antes y después de la llegada al poder, que los soviéticos archivaron bajo el nombre de Fond (colección).

En esta obra se recoge una selección de dichas cartas. Sin embargo, no se hace mención al criterio para discriminar la abundante documentación, luego suponemos que los textos que se nos muestran son representativos aunque, tal y como se anuncia al final del prólogo “Al tratarse de colecciones que se conservan por casualidad, no puede descartarse que los historiadores sigan encontrando materiales desconocidos”. En cualquier caso, podemos aceptar estos textos como ejemplos del sentir generalizado de la Alemania de aquel momento.

Cartas a Hitler es un documento que nos muestra una realidad social. Gentes más o menos conocidas, más o menos vinculadas al partido y más o menos identificadas con el mismo que, sin embargo, deciden acercarse al Fürher con la esperanza de obtener algún beneficio, pequeño favor o simplemente, atención. Desde la más absoluta ingenuidad hasta los comentarios no exentos de humor y aquellos que ponen en evidencia auténticos problemas mentales, hasta análisis profundos sobre la política del Reich y planes de combate o proyectos de armas milagrosas, poesías, canciones, obras de treatro, etc. No son ajenas, tampoco, las críticas a elementos puntuales del régimen o incluso fundamentales, como el antisemitismo, tanto de ciudadanos judíos o no.

Se acompaña la obra de comentarios del autor, que ayudan a contextualizar ciertos escritos o suponen una introducción a un determinado momento histórico del III Reich. También se adjuntan algunas contestaciones, por parte del partido o Gobierno a los remitentes, que en su mayoría son diligenciadas por R. Hess, antes de la llegada al poder, Bormann, tras el 33 o cualquier otro funcionario. Muy escasas son las respuestas firmadas por el propio Hitler.

En fin, la lectura de estos textos deja una extraña sensación que muchos historiadores han considerado: el elemento místico-religioso del nazismo. Aun se debate si este enfoque podrá aportar un planteamiento analítico a la realidad histórica del nazismo, pero lo que está fuera de toda duda, es que existió y por supuesto, no fue el régimen el que menos cultivara este elemento fundamental de culto al líder.

MAS