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LO QUE LA HISTORIA OLVIDO II. Operación rescate en la SGM, por Egho. 3 septiembre 2008

Posted by paxceltibera in 02. DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO.
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Tte. Fragata WOLFGANG HEIBGES; U-999 OPERACION RESCATE – MAR BALTICO 1945 -PROLOGO
Stalin fue generosamente beneficiado -plus petitio sine invocatio- en los acuerdos consensuados en Yalta con Churchill y Roosvelt.
Consiguió –entre otros- el corrimiento de la frontera Polaca hacia el oeste por varios cientos de kilómetros.
Para compensar este verdadero atropello a la soberanía polaca, simple rapiñada de territorios, los rusos planificaron entregar a Polonia territorios alemanes en el este –incluido Danzing- expulsando a la población de origen germánico .
Por esto en las postrimerías de la guerra los rusos arrasaron el enfrente alemán penetrando hasta las costas del mar Báltico.
Es así que miles de soldados y alrededor de 3.000.000 de civiles alemanes se vieron encerrados, en lo que era Prusia Oriental y Pomerania, en su desesperada huida del implacable Ejercito Rojo.
El ejército alemán opuso una desesperada acción de retardo al avance ruso, con el solo fin de dar tiempo a la evacuación -por los puertos del Báltico- de la gran masa de civiles que huían bajo condiciones extremas; uno de los peores inviernos registrados en la zona.
Las bajas, por frío, hambre, enfermedades y acción de guerra, se contaban por cientos de miles.

LA GRAN EVACUACION


Teatro de operacione

Bajo el mando del alte. Karl Dönitz la armada alemana fue la encargada de evacuar los civiles y soldados, atiborrados en los puertos del mar Báltico.
Esta fue la ultima acción de guerra de la marina alemana , quizás la mas heroicas de todas. Dönitz apeló a todo lo que pudiera flotar, para llevar a buen cabo la evacuación, en una gigantesca y agotadora tarea; desde cruceros y transportes hasta lanchas y remolcadores, transportando hombres y mujeres en cubiertas y bodegas, con temperaturas inferiores a 20 grados bajo cero durante 90 interminables días.
Sorteando minas, soportando el asedio de la aviación y submarinos enemigos, pudo evacuar a la mayoría de los refugiados a puertos alemanes del oeste.
Los buques transportaban los refugiados y al regreso volvían abastecidos y con suficientes municiones de grueso calibre para bombardear desde la costa el frente ruso –tanques y cañones- apoyando la resistencia alemana


Alte. Karl Dönitz

Esta acción de rescate fue la evacuación mas grande que registra la historia naval del mundo; 1.291.918 civiles, 444.757 heridos y 241.225 soldados. Estas son las cifras oficiales registradas, pero se calcula que se evacuaron casi 500.000 sin documentarse dado la premura de las últimas semanas.
Todo ello en el periodo del 1 de enero al 9 de abril de 1945 -tres meses-
Las perdidas en vidas humanos sumaron apenas el 1% -20.000 personas- y tres transportes hundidos el Goya, Gustloff y Steuben que fueron torpedeados y hundidos. Para una acción de tal envergadura resulta, si bien desde el punto de vista humanitario lamentable, ínfima en relación al total de rescatados; 2.500.000 de personas.
Después del suicidio de Hitler, su sucesor Karl Dönitz firmo un acta de capitulación parcial con las fuerzas inglesas, con lo que se daba por terminada la guerra, pero se le permitió a Dönitz continuar evacuando personas desde el mar Báltico hasta el 9 de mayo.
En las ultimas semanas de la guerra, como la mayor parte de Alemania estaba ocupada por los ejércitos rusos, los últimos evacuados fueron transportados a Dinamarca, aun en poder de los alemanes, quedando luego prisioneros de los daneses cuando los alemanes se rindieron en todos los frentes.

LO QUE SE OLVIDO

En ese dramático y dantesco teatro, pero también heroico, un buque de la marina alemana comandado por un joven oficial -22 años- realizó una hazaña humanitaria, reveladora del espíritu de sacrificio y solidaridad que motivó a ese marino a expensas y por encima de cualquier consideración personal.
El 11 de marzo de 1945 el submarino U-999 -tipo VII C/42 – se encontraba en el puerto de Hela -bahía de Danzig- cuando recibió órdenes del Comando de Submarinos de abandonar los puertos del Báltico y dirigirse a Hamburgo para operar en el Mar Ártico.


Casco de un Uboot tipo VII C/41

El puerto de Hela situado cerca de Gotenhafen fue una base de submarinos, que tuvo como misión entrenar a las dotaciones, si bien no tuvo asignada de forma permanente ninguna flotilla, salvo la 18ª Ausbildungsflottille que lo fue entre enero y marzo de 1945.
El U-999 perteneció a esa flotilla y fue construido en 1942 tenia un porte de 769 TN. Una eslora en inmersión de 50,50, una manga en inmersión de 4,70 mts. Un calado de 4,40 mts. Velocidad en inmersión 7,6 nudos/hora tripulación 52 hombres, un canon AA doble de 20 mm y un cañón cuádruple de 20 mm. 5 tubos lanzatorpedos ( cuatro adelante y uno atrás) capacidad de almacenaje; 14 torpedos.
El Comando de Flotillas de Submarinos tenían estrictamente prohibido llevar refugiados a bordo –dado su poca capacidad- y por ser los últimos buques que quedaban para continuar la guerra en el mar.


Torreta y cubierta de proa de un Uboot tipo VII C/41

La noche del 12 de marzo estaba el teniente de fragata Wolfgang Heibges, comandante de U-999, que pese a sus 22 años era veterano de varias misiones, en la cubierta del submarino cuando se le acercó el Jefe de Máquinas, el joven teniente taciturno miraba las aguas quietas y oscuras de la bahía, cuando de pronto le pregunto al maquinista; “¿ cuantas personas
podemos transportar ?”, el maquinista, que conocía la dramática situación de los refugiados adivinando la intención le respondió; “aparte de la tripulación pienso que unos 50 sin arriesgar la capacidad de inmersión”.
Después de consultarlo con su oficial y que su conciencia lo motivara lo suficiente en desmedro del riesgo personal, el joven comandante del U-999 tomó la decisión de transgredir la estricta orden del Comando de Submarinos.

A la mañana siguiente, el 13 de marzo de 1945, pocos minutos antes que zarpara el U-999, algunas mujeres que caminaban con cansino paso por el muelle de Hela, se acercaron al submarino dirigiendo su triste mirada al casco del buque, rogando en silencio poder salir de la ratonera en que se había transformado Danzig, sabían que de permanecer en ese lugar les esperaban días aciagos.
Heibges que las miraba desde la torreta no necesitó mas, ejecutó su decisión de la noche anterior; les permitió abordar el submarino a las mujeres que eran tres hermanas con siete hijos.
Cuando estaban embarcando madres e hijos el contramaestre se acercó al comandante y le señaló un grupo de chicos de alrededor de 15 años que deambulaban errantes, por los galpones del muelle, hambrientos y abandonados. El joven comandante accedió también a que embarcaran los chicos.

En total los hacinados en el submarino superaba los cuarenta civiles, que sumados a los cincuenta tripulantes apenas tenían cabida en la estrechez del buque.
Solo aquellos que han tenido la oportunidad de acceder al interior de un submarino tipo VII C (en mi penúltimo viaje a Río de Janeiro tuve oportunidad de visitar uno que estaba amarrado en un apostadero naval de la armada brasilera) pueden darse idea de lo significó para toda esa gentes viajar hacinados y navegar sumergidos en modo de crucero de guerra.


Periscopio de altura y central de un Uboot tipo VII C

El U-999, ante la presencia en las cercanías al puerto de Hela de submarinos y aviones rusos, además de minas, zarpó de ese pequeño puerto pesquero en inmersión, manteniéndose en el canal de barrido hasta mar afuera.
El destino era el puerto de Warnemünde, distante 270 millas marinas de Hela.
Sumergido y a tres nudos por hora recorrió 140 millas con dirección oeste, en dos días de navegación.


Coy en camarote de suboficiales

Los chicos dormían en los coys de los suboficiales y en las cuchetas de los oficiales que estaban de guardia.
Las madres dormían en el camarote del comandante.
Los pañales se colgaban en la sala de máquinas.
Los niños solo podían salir de sus lugares acompañados por un tripulante, incluso para ir al baño.
La tripulación libre de servicio entretenía a los chicos con cuentos y anécdotas, y les convidaban golosinas.
Cuando navegaban en superficie a las madres y a las chicos mayores se les permitía subir a la torreta a tomar aire y así descongestionar el interior del submarino.
El buque tenia suficientes víveres, pero el cocinero se las vio de figurillas al tener que cocinar para mas de 90 personas en la pequeña cocina.
Según relato de una de las madres con cuatro hijos de entre 3 meses y 8 años, un día el cocinero le preguntó como quería que le preparara el biberón para el mas pequeño, a lo que la madre respondió; ¼ de leche y ¾ de agua con papilla de avena. El cocinero pensando que la mujer quería ahorrar leche se lo lleno de leche condensada, resultado; el pequeño vomitó al primer sorbo.


Sala de torpedos y sala de motores de un Uboot tipo VII C

En los días restantes y navegando en superficie el U-999 recorrió las 130 millas finales hasta Warnemünde.
El ultimo traspié lo tuvo en cercanía de la isla de Bornholm, allí lo esperaba un campo minado del que se libró milagrosamente maniobrando marcha atrás.
El 17 de marzo de 1945 después de cuatro días de navegación el U-999 arribó al puerto de destino donde pudieron desembarcar los mas de cuarenta rescatados; mujeres y niños.
El desembarco no pudo ser mas dificultoso y pintoresco, dejando perplejos a cuantos estaban en el puerto ese día, en medio del jubilo de los niños y tripulantes bajando improvisados equipajes y cochecitos de bebe de un submarino de guerra y para colmo a través de otros tres submarinos que estaba amarrados en andana por falta de cabecera de muelle.


Submarinos amarrados en andana en el puerto de Warnemünde

El joven comandante Heibges llamaba a los chicos, como el famoso cuento, “mis 7 cabritos” y ellos lo llamaban “lobo”, lo que los chicos terminaron por creer que era su verdadero nombre.
Esta confusión de los pequeños hizo que años mas tarde, cuando algunos ya eran adultos y trataran de reunirse con su “salvador”, vieron dificultado el reencuentro.

La misión de rescate emprendida por Heibges fue única en la historia del arma submarina alemana.

La estricta prohibición de transportar rescatados en un submarino, desobedecida por Heibges en su impuesta misión de rescate no fue ignorada por el Comandante de la Flota de Submarinos quien lo reprimió severamente por desobedecer una orden de riguroso cumplimiento, se avecinaba para el joven comandante la formación de un consejo de guerra.
Pero la guerra llegaba a su fin, y los acontecimientos que sobrevinieron le evitaron una segura y grave sanción.

Con posterioridad el U-999 se dirigió al puerto de Hamburgo a través del canal de Kiel, amarrando en un bunker para que efectuaran reparaciones.
El 9 de Abril de 1945, aviones de RAF bombardearon los bunkers de Hamburgo resultando el U-999 con averías en proa y timones de profundidad.
Antes de la ocupación de Hamburgo por los ingleses, el U-999 con su comandante Heibges se dirigió a Kiel, también próxima a caer en manos de los aliados, por lo que se dirigió a la bahía de Geltig cerca de Flensburg donde el 5 de mayo de 1945 fue hundido por su comandante a fin de no entregarlo al enemigo.
Fue el U-999 el ultimo submarino alemán en el mar Báltico.

Heibges que había sido hecho prisionero por los ingleses en Mayo de 1945 fue liberado en Julio de 1945.
Pero se vio impedido de estudiar derecho –tal su vocación- por prohibición del Gobierno de ocupación.
Así se vio precisado a trabajar como marinero en un buque de pesca.
En 1948, ante nueva solicitud, se le permitió matricularse como estudiante en Göttingen, donde se recibió de abogado, e ingresó en magistratura donde llegó a ser juez.
Con posterioridad cuando Alemania volvió a tener marina ingresó como auditor naval, pasando a retiro en 1987.
En Mayo de 1988, a los 43 años del hundimiento del U-999 fue distinguido con la “Medalla de Rescate del Báltico 1945” por su “ejemplar acción de rescate de refugiaos”.

El joven comandante W. Heibges y el U-999 no tuvieron la suerte de otros submarinos alemanes (como el U-96 bajo el mando del teniente de navío Heinrich Lehmann-Willenbrock , llevado al cine, la televisión en miniserie, a la literatura: “Das Boot” de Lothar-Günther Buchheim y la historia, aunque desvirtuando los hechos, presentan a Willenbrock muriendo como héroe cuando la realidad dice otra cosa) fueron, pese a la gran acción humanitaria, convidados de piedra a la hora de escribir la historia.

By Egho for Pax Celtibera

Fuentes
Artículo del Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Unternehmen Rettung (Operación Salvación) de Fritz Brustat-Naval
Boletin Centro Naval -Cap. Navio ARA Carlos E. Zartmann
 

 

 

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