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LOS BRETONES EN GALICIA por Brigantinus. 3 agosto 2008

Posted by paxceltibera in 01. DE LOS PUEBLOS DE LA PENINSULA IBERICA.
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Al margen del debate sobre si hubo o no celtas en la Galicia prerromana, resulta indudable que sí hubo celtas en el noroeste peninsular, en fechas más tardías: en los siglos V- VI de nuestra era llegan a Galicia y el occidente asturiano grupos de celtas británicos. Éste es un tema que, por desgracia, está más lleno de preguntas que de respuestas. Ni la toponimia ni la arqueología acaban de aportar mucha luz sobre el asunto, y si bien disponemos de abundante documentación, es toda de carácater religioso, por lo que, dentro de lo poco que sabemos, conocemos más de la evolución religiosa de esta comunidad bretona que de su evolución política, social o militar.

1-¿De dónde procedían? No se sabe con exactitud. A día de hoy, no podemos precisar si venian de la Bretaña francesa o Gran Bretaña.

2-¿Cuándo comenzó su asentamiento? Tampoco se sabe. El documento más antiguo que conservamos es el Parroquial Suevo (¿572-582?) en el que se puedeleer “ad Sedem Britonorum (pertinent) ecclesias que sunt into Britones, una cum Monasterio Maximi et quae in Asturiis sunt”. Para algunos, los bretones habrían empezado a llegar en torno al último tercio del siglo V; otros hablan de mediados del siglo VI.

3-¿Por qué vinieron? En principio se podría pensar en una huida de las invasiones germánicas. Sin embargo, los asentados en la Bretaña peninsular (Armórica) ya habían encontrado un lugar seguro, y para los insulares, el mencionado asentamiento armoricano quedaba más cerca y era más viable como refugio. ¿Cómo vino a parar tan lejos un grupo tan reducido? Gildas Bernier, entre otros muchos autores, introduce el facator religioso: un viaje de carácter evangélico, para reforzar el catolicismo, tal vez propiciado por la monarquía católica de los suevos, constantemente amenazada por el arrianismo visigótico. Young acepta la idea de refuerzo frente a la presión goda, pero no desde un punto de vista religioso, sino militar. Los bretones habrían firmado -según este autor- algún tipo de pacto o “foedus” con los suevos, para reforzar la retaguardia sueva.

4-¿Cuál fue la zona de asentamiento? Los bretones parecen haberse concentrado en el tercio norte de la actual provincia de Lugo, el norte de La Coruña y el Occidente asturiano. Seguramente, la población se estableció de manera dispersa. ¿Cómo de dispersa? Dentro del área señalada nos topamos con una Bretoña y una Bertoña. Pero hay topónimos con una raíz semejante más lejos: otra Bretoña 20 kms al norte de Pontevedra y una Bertonia en el sur de Lugo. Además, hay un Bretón cerca de Oviedo y un Bretios y un Bertios en Lugo ¿Todos esos topónimos nos remiten a la colonización bretona, o tienen un origen posterior, en plena Edad Media? De todos modos, al margen de estas raíces bret-, no existe una toponimia en la zona en la que podamos distinguir elementos lingüísticos bretones. Por otro lado, Alonso Romero ha relacionado las “barcas de pedra”, a las que las tradiciones locales relacionan con los santos, con sus homólogas británicas y bretonas. En Galicia hay cuatro: Muxía, Misarela (Pobra do Caramiñal), Padrón y San Andrés de Teixido. Sólo la última se inscribe en el área tradicinalmente atribuida a los colonos bretones. ¿Fueron esos puntos por donde entraron los bretones? De ser así, si sumamos este dato a la mencionada dispersión de topónimos en bret-, podríamos pensar que la población bretona no se limitó sólo a las comarcas septentrionales de Galicia.

5-Britonia. Los bretones dispusieron de un obispado propio en Britonia, localidad identificada con la actual Santa María de Bretoña (municipio de A Pastoriza, Lugo) Pero esta sede religiosa ¿era núcleo político de los bretones? No debiera serlo: en la Historia celto-cristiana, el núcleo de poder político y el religioso no coinciden geográficamente. Pero en este caso, es probable que ni siquiera hubiera una “capital” bretona, ya que los colonos no constituyeron un ente político autónomo, que sepamos. Su personalidad como pueblo giraba en torno al obispado. En Bretoña se ha encontrado un castro, pero no acaba de quedar claro que fuera un asentamiento con una población importante en el siglo VI. En el lugar se conserva una iglesia altomedieval, posterior a la época de la que estamos hablando. En las excavciones arqueológicas se han encontrado restos de lo que podría ser un núcleo monástico ¿tal vez el Monasterio de Máximo? (recordemos el texto del punto 2)

6-El obispado. Britonia parece haber tenido una estructura propia de las iglesias célticas. Si el Monasterio de Máximo estuviera ubicado junto a Britonia, no sería raro pensar en el obispo bretón como abad. Y precisamente en la iglesia celta, la figura del abad-obispo está más que extendida. Un documento del siglo VI (¿572-582?), el “Parochiale suevum” nos confirma la importancia de Britonia, y nos vuelve a relacionar el obispado con el Monasterio de Máximo. El obispado va a tener una estructura gentilicia: va a centrarse en la población bretona, independientemente de donde viva (recordemos su gran dispersión). Sin embargo, poco a poco va a tener un papel cada vez más territorial: el norte de Galicia va a quedar adscrito a la sede britoniense, independientemente de su filiación étnica. La población bretona situada fuera del área septentrional quedará bajo el control del obispado que le corresponda por su ubicación geográfica. A mediados del siglo VII, Britonia ya tiene un carácter plenamente territorial.

7-Maeloc. Hablar de Britonia es hablar de Maeloc, o Mahiloc o Mayloc, obispo mencionado en las actas del Concilio de Braga II (572) “britonorum ecclesiae episcopus”. Su nombre es bretón y probablemente pudiera ser el “Mailosus” que se menciona en los documentos del Concilio de Braga I. Mailosus es mencionado como obispo pero no se le menciona atribución ¿tal vez el asentamiento era reciente y el obispado en sí aún no estaba organizado? ¿tal vez la idea céltica de obispo (de Britonia) y abad (de Máximo) a la vez chocaba en aquel concilio? Maeloc es el primer obispo bretón del que tenemos noticia, (y probablemente fuera el primero). Tradicionalmente, la historiografía gallega presenta a Maeloc no sólo como líder religioso, sino también político,pero la idea resulta excéntrica: en el mundo celta, los obispos ostentan el poder religioso, pero no el político. Hay que destacar que en el importantísimo Concilio de Toledo III (589), en el que se celebra la conversión de Recaredo, no participa el obispo de Britonia, a pesar de que Galicia ya es parte del reino godo, y de que los demas obispos gallegos sí acuden ¿tal vez había muerto Maeloc, y a falta de sustituto, la sede -con una estructura aún no estabilizada del todo- estaba vacante?

8-Decadencia. Britonia envía obispos al Concilio IV de Toledo (Metopio) y a Toledo VII (Sonna). En Toledo VIII (653) Sonna no puede acudir, pero manda un presbítero en su lugar. Sorprendentemente, en ninguno de los diez concilios toledanos siguientes encontramos obispos bretones, ni siquiera envían presbíteros para representarles. ¿Había desparecido Britonia? No, porque un obispo bretón asiste al Concilio de Braga III (675) Debe destacarse que tras la muerte de Maeloc, ya no hay más obispos de nombre bretón (salvo, quizás, Macterius y Bela, nombre que algunos quieren elacionar con el galés Belyw) La minoría bretona y sus señas de identidad se estaban evaporando. 9-El fin. Después del Concilio de Braga III ya no hay más referencias a Britonia ni al monasterio de Máximo ¿qué había sucedido? En algún documento aún se cita a “Britania” entre las ciudades que eran sedes episcopales; en otros se habla de “Vittania”, pero ya no consta el obispado; se ha iniciado el proceso de constitución del obispado de Mondoñedo, que sustituye geográficamentre al de Britonia.
¿Fue destruida Britonia por la razzia de Abd-el-Aziz como se viene diciendo tradicionalmente? En las excavaciones de Bretoña se han hallado restos de incendios, aunque, por ahora, sería muy aventurado atribuirlo al ataque musulmán a falta de estudios más profundos. En conclusión, podemos decir que los bretones subsistieron durante 5 ó 6 generaciones aferrados a su pesonalidad como pueblo, a modo de pequeños enclaves entre la población galaicorromana y sueva, y girando en torno al obispado como seña de identidad y núcleo vertebrador. Su excesiva dependencia del obispado tuvo resultados fatales: la pérdida de identidad de la sede epsicopal, transormada en territorial (circunscrita a un área geogfráfica muy concreta) y su entrega a obispos no bretones, supuso que la personalidad de la exigua comunidad bretona se disolviera en el conjunto de la sociedad galaica de la época.

BERNIER, Gildas: “As igrexas bretonas en Galicia”, en “Boletín do Museo Provincial de Lugo, Volumen I”. Servicio de publicacións da Excma, Diputación Provincial de Lugo, 1983.
DÍAZ Y DÍAZ, M.C. y GARCÍA PIÑEIRO: “La diócesis de Mondoñedo hasta 1100”, en VV.AA. “Historia de las diócesis españolas: Lugo, Mondoñedo-Ferrol y Orense”, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2003.
YOUNG, Simon: “Britonia: Camiños novos”, Noia, Ed. Toxosoutos, 2002.

MAS.

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