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ARMAS DE GRECIA Y ROMA. FORJARON LA HISTORIA DE LA ANTIGÜEDAD CLASICA por Hannon. 10 julio 2008

Posted by paxceltibera in 08. LOS LIBRICOS..
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Autor: F. Quesada Sanz.
La Esfera de los libros.
Madrid 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta ocasión voy a hablar de una obra que no requiere presentación, quizás por ello mi opinión carezca todavía más de utilidad alguna, puesto que estamos ante un libro que ha causado cierto revuelo entre los aficionados, muchos de los cuales ya tienen una formación lo suficientemente amplia como para pararse siquiera a leer estas palabras. No obstante, puesto que nada pierdo con ello salvo unos minutos de mi existencia, no voy a renunciar a tan pequeño capricho.

Lo primero que llama la atención al encontrarnos de frente ante esta obra es la excelente presentación: un papel de gran calidad, de esos que resisten el paso de los años, protegido por una igualmente resistente cubierta; lo que forma un conjunto que en sí mismo bien pudiera utilizarse de arma ofensiva. Parece haber algunas quejas respecto al precio de venta al público. Nos parecen sin duda alguna infundadas. Sin ir más lejos, 53 fueron los euros que salieron de la cartera de un servidos como justa satisfacción a quien me vendía una obra de la misma temática que, editada en España por Akal, incluye trabajos de algunos viejos conocidos de Quesada.

Volviendo al libro que nos ocupa, por mucho que el autor lo advierta ya en el prólogo, y que nosotros entendamos que no procede en un libro de estas características, es decir, dirigido a un público aficionado a estos temas, es un tanto frustrante la ausencia de notas a pie de página. Esta, en nuestra opinión, carencia impide un mayor aprovechamiento de los numerosos e interesantes datos que inundan las páginas. Sabemos de antemano la respuesta: si uno quiere encontrar citas, puede acudir a los numerosos artículos que el propio Quesada tiene publicados en revistas especializadas.

En el apartado púramente práctico, destacar que los capítulos vienen ordenados cronológicamente y que todas las páginas vienen numeradas por su capítulo correspondiente, lo que es de gran utilidad en una obra de este tipo al facilitar la búsqueda a través del índice.

Entrando ya en materia, el trabajo contribuye a enmendar algunos de los fallos más frecuentes en los libros de divulagación al uso, y es ésa precisamente una de sus genialidades, pero no la única. Quesada nos trae un auténtico soplo de frescura en un mundo generalmente oscilante entre lo excesivamente académico; percibido por los aficionados como algo aburrido, y el mundo de la divulgación, o mejor dicho, algunas obras que aspiran a formar parte de él y que últimamente han proliferado por los estantes de las librerías de la mano de autores que siguen a los clásicos sin crítica alguna, dando rienda suelta a sus filias y aficiones con resultados más cercanos a la ficción que a la Historia. Quesada consigue unir ambos mundos: el del profesional y el del aficionado, y lo hace con matrícula de honor, porque además el libro no es una mera recopilación de datos históricos; al contrario, es fiel reflejo de los últimos avances y se atreve a “ir más allá” en algunos aspectos, muchos de los cuales han sido investigados en profundidad por el mismo autor. Algunos de estos debates son tan complejos como el del pilum o el gladius, que es precisamente donde Quesada se mueve como pez en el agua, adoptando además con claridad una postura que ha sido precedida por convincentes producciones científicas en publicaciones que gozan de menos “popularidad”. Y es que, además, uno sabe lo complicado que es especializarse en una minúscula parte de la Historia, cuanto más en un período tan amplio como el que abarca la obra. Es cierto, no obstante, que se echan de menos algunos debates; sin ir más lejos el de la aparición de la cohorte. Es más que comprensible que no se puedan abarcar ciertos detalles en una obra tan amplia, salvo si se le dedica un capítulo en particular, pero quizás el autor podría haber dedicado algunos apartados a discusiones como la que se acaba de citar y haber prescindido de capítulos cuya inclusión no se termina de entender demasiado. Nos referimos a los dedicados a las Termópilas, Zama y la caída de Roma que, consideramos, desentonan en el conjunto de la obra al quedar como meros esbozos limitados como lo están por el número de páginas disponible por capítulo. Y es que en 4 ó 5 páginas no se puede hacer más que un breve resumen de tales episodios que no dejan satisfecho a alguien que haya leído algo sobre los mismos, aunque simplemente hayan sido meros artículos en revistas de divulgación. Una excepción es el capítulo dedicado a Teutoburgo; aquí la información arqueológica que incluye Quesada ofrece un interés adicional a la ya conocida y repetida colección de textos clásicos sobre la misma.

Otro pequeño “pero” es el causado por el solapamiento de algunos capítulos, que llevan a introducir repeticiones de algunos framentos de textos. Tampoco es algo que pueda rebajar la calidad de la obra, pero se percibe.

Resumiendo, estamos seguros de que la obra servirá para corregir los numerosos desmanes causados por recientes lanzamientos sobre la guerra en la Antigüedad, y servirá para guiar por el buen camino a los que tengan la fortuna de iniciarse con él. Si al lector le quedaran dudas sobre algún aspecto, el trabajo va respaldado por una potente bibliografía que sin duda servirá como base para el que desee ir más allá. Quesada ha escrito lo que es, desde ya, un clásico y pone, ¡por fin! la divulgación española a la altura de la anglosajona.

ENTREVISTA CON EL AUTOR.
MAS.

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