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GRANDES CONFLICTOS SOCIALES ARGENTINOS 1890/1945 por Egho y Silmarillion. 10 diciembre 2007

Posted by paxceltibera in 02. DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO.
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“Desocupados”. Ricardo Carpani.
(Ricardo Carpani, pintor argentino nacido en Tigre, Pcia de Buenos Aires en 1930. Fundador
y miembro del Grupo Espartaco, movimiento plástico que adhería a la posición del muralismo
mexicano. Carpani fue responsable de la gráfica de la CGT de los trabajadores. Se exilió en
España durante la dictadura, falleció en Buenos Aires en 1997)

PROLOGOHacia fin del siglo XIX el pueblo comenzó a tomar conciencia de sus derechos laborales, sobre todo por la llegada masiva de inmigrantes europeos, quienes en su mayoría poseían una formación mayor que la media trabajadora local y venían imbuidos de algunas ideas revolucionarias producto de los cambios sociales y políticos de sus países de origen.En 1901 se funda la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), organización de base anarquista con inclusión de socialistas, que hacia 1915 se divide y una de sus ramas dará lugar de lo que se llamó la Unión Sindical Argentina, origen de la Confederación General de Trabajadores de 1930 que rápidamente se asimiló al peronismo.

La estructura del comercio en Argentina, dio pie a un país en el cual todas las líneas ferroviarias (de origen inglés) empleadas para transportar las mercaderías hacia Buenos Aires, el único puerto de aguas profundas existente en esa época.

Después de la “Conquista del Desierto”, extranjeros, ya sea de manera directa o a partir de representantes como los Menéndez Behety, establecen en la Patagonia (sur argentino) estancias donde se cría ganado ovino cuyo principal producto; la lana es posteriormente exportada a Inglaterra e importada posteriormente, previa industrialización; convertida en tela, a la Argentina.

“Se trataba de conquistar un área de 15.000 leguas cuadradas ocupadas cuando menos por unas 15.000 almas, pues pasa de 14.000 el número de muertos y prisioneros que ha reportado la campaña. Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión. No era cuestión de recorrerlas y de dominar con gran aparato, pero transitoriamente, como lo había hecho la expedición del Gral.Pacheco al Neuquén, el espacio que pisaban los cascos de los caballos del ejército y el círculo donde alcanzaban las balas de sus fusiles. Era necesario conquistar real y eficazmente esas 15.000 leguas, limpiarlas de indios de un modo tan absoluto, tan incuestionable, que la más asustadiza de las asustadizas cosas del mundo, el capital destinado a vivificar las empresas de ganadería y agricultura, tuviera él mismo que tributar homenaje a la evidencia, que no experimentase recelo en lanzarse sobre las huellas del ejército expedicionario y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas. (1)

La gran extensión de tierras en Argentina da lugar a que se establezcan los grandes latifundios, cuyos propietarios a través del regimenes como el coloniaje, el arrendamiento y la aparcería, explotaban a los pequeños productores. Esto dio origen al primer conflicto rural; El Grito de Alcorta.

La explotación de los trabajadores rurales de la Patagonia, dio motivo el segundo conflicto rural; La Patagonia Rebelde.

La industria de la explotación, fue y continúa siendo la fuente de todos nuestros males y conflictos. Esta explotación se basada en un interior depauperado y la existencia de una mano de obra que hoy denominaríamos “esclava” (y era esclava, ya que en muchos casos no se pagaba a los operarios con moneda sino con vales y moneda propia emitida
por las empresas, que solo podía utilizarse en los comercios de la propia empresa que vendían las mercaderías a mayor precio que los comercios comunes)

La producción ganadera, cuyos precios manejaran a su antojo los frigoríficos ingleses y yanquis, que industrializados venderán y exportaran como conservas, extractos de jugo bovino, dio motivo al II conflicto agrario-ganadero; La Década Infame 1930 –Lisandro De la Torre fue la voz cantante de este reclamo de los pequeños ganaderos del interior.

Otro caso enrolado en esta lista de conflictos sociales es la explotación de los recursos naturales como el del tanino (extraído del árbol de Quebracho) que además de deforestar mas de un millón de hectáreas (todo el bosque chaqueño – dos provincias; norte de Santa Fe y Chaco- se hizo a costa de la sangre de miles de hacheros argentinos, generando uno de los mayores conflictos sociales, obra de la empresa anglo-germana La Forestal Argentina.

(1) Fuente: INFORME OFICIAL DE LA COMISION CIENTIFICA agregada al Estado Mayor General de la EXPEDICION AL RIO NEGRO (PATAGONIA) realizada en los meses de Abril, Mayo y Junio de 1879, BAJO LAS ORDENES DEL GENERAL JULIO A.ROCA (Buenos Aires, 1881)

Por Silmarillion

INTRODUCCION

ACONTECIMIENTOS PRECEDENTES A LA CONSTITUCION NACIONAL -1853-

A partir de la derrota de la Armada, el Imperio español dejó desprotegidas y desabastecidas sus colonias de ultramar, al no poder mantener la frecuencia de la ruta marítima, que se redujo a una flota anual de galeones custodiados.
Esto dio lugar a que decayera el abastecimiento de las colonias que se realizaba desde la península, y que fue remplazado por producción local, primero, y luego por productos de manufactura inglesa, francesa y portuguesa que ingresaban vía el puerto de Buenos Aires.
Este comercio, que legalmente se encontraba prohibido y considerado contrabando, era fluido. Lo que representaba una amenaza para la manufactura local (Cuyo y Tucumán principalmente) y un gran problema para los productores del Alto Perú.
No sólo se forjó una economía basada en la agricultura y ganadería, sino que florecieron todo tipo de industrias, una de las más importantes fue la textil, ya que en cada casa existía un telar al menos.
El incontrolable comercio ejercido en el puerto de Buenos Aires y áreas aledañas, generó fortunas en Buenos Aires y graves problemas en el interior, creando un área cuasi marginal. Esto obligó al Virrey del Perú, ante el reclamo y empobrecimiento de los productores locales, sobre todo del alto Perú donde se ejercían plenamente la mita y la encomienda, lo que había favorecido la creación de industrias manufactureras en manos de empresarios criollos y españoles, a tomar medidas proteccionistas, consiguiendo en 1622 que se establezca la “Aduana seca” en Córdoba, para evitar que los bienes introducidos ilegalmente afecten la producción local y sobre todo lleguen al Alto Perú, por ese entonces el virreinato del Río de la Plata no existía, y las mercaderías contrabandeadas llegaban al interior con fuerte quebranto para sus industrias.

La buena ubicación geográfica de Buenos Aires achicó la ruta hacia el Alto Perú y sus efectos se hicieron sentir: una vara de lienzo llevada por el “camino largo” (a través del istmo de Panamá, vía Lima) costaba en Potosí más o menos 30 pesos el metro; si era por el “camino corto” (a través de Buenos Aires) valía como mucho 5 pesos. Por Buenos Aires entraban esclavos y mercancías y salía ilegalmente plata de Potosí, lo que provocaba un incontrolable drenaje de divisas. El interior presionó para desmantelar este tipo de comercio en el que se basaba la supervivencia de Buenos Aires. La Aduana Seca de Córdoba fue rápidamente burlada al tomarse un camino por Santa Fe y así eludir el control, por lo que fue traslada a Santiago del Estero y en 1680 a Jujuy, próximo al Alto Perú, como afirmación del área territorial de Buenos Aires.

En el noroeste se producía caña de azúcar, algodón, tabaco y arroz. También se desarrollaron artesanías para la producción de paños de algodón, carretas, muebles y la transformación de productos como el cuero y el sebo. Muchas de estas producciones eran extraídas de las grandes fincas de propiedad de españoles con mano de obra indígena sometida al trabajo servil. Esta era la región que mayor desarrollo había obtenido por estar vinculada a la minería del Alto Perú. –MARIANO MORENO-

Los hacendados, defendidos por Moreno en la Representación, no habían logrado aún, el poder que tenían los comerciantes. Los hacendados debían caer necesariamente en manos de los comerciantes que también eran prestamistas. Aquellos que habían obtenido cierta fortuna eran, por lo general, porque también se dedicaban al comercio. Mariano Moreno, factotum de la Revolución de Mayo y autor del “Decreto de Supresión de Honores”, falleció oscura y misterioamente en alta mar, a causa de una sobredosis de medicamento administrada por el capitán de la goleta inglesa “Fame”, de la cual era pasajero. Sin autopsia, su cuerpo fue arrojado al mar.

Con la creación del Virreinato del Río de la Plata, España había autorizado a las colonias que ya no podía abastecer a comerciar entre sí.
Con la firma de la Paz de Utrecht, España se vio obligada a sancionar el “Reglamento de Libre comercio”. ¿A quién beneficiaba esto? A las naciones que, como Inglaterra, se encontraban en plena revolución industrial. Al haber perdido Inglaterra en 1776 sus colonias, ya no podía ubicar su producción y requería urgentemente de nuevos nichos comerciales.
Dado que el ingreso de estas mercaderías se realizaba vía puerto de Buenos Aires se creó entonces la “Real Aduana”. El objetivo de esa aduana se redujo simplemente al cobro de tasas, ya que no impidió el incesante flujo de mercaderías.
La política exterior inglesa planea y lleva a cabo a fin de ganar nuevos territorios comerciales, dos Invasiones que se realizan sobre Buenos Aires en 1806 y 1807. Rechazados los ejércitos ingleses, la vía bélica es remplazada por la vía conspirativa.
Los participantes de la gesta libertadora americana se habían formado en Europa y apoyaban el libre comercio. La cuestión es que la tan mentada revolución de mayo de 1810 es básicamente producto de un pensamiento “porteño” y la posterior independencia de 1816 es esencialmente imposición de las provincias. La que fue respaldada y presionada por San Martín, en cumplimiento su compromiso con la masonería inglesa que necesitaba la independencia para “legalizar” su comercio con Buenos Aires.

El interior apoyó la emancipación, pero lo hizo con renuencia –incluso con ausencia de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Uruguay-, no por que defendieran a la corona española, sino por que no se contemplaron sus intereses; la organización nacional -el federalismo, que no estaba en los planes de los “porteños”-.
No estaban errados, ya que en pocos años la ingente industria del interior quedó destruida, sin posibilidad de competir con la calidad y los costos de la producción masiva industrial, pasando las provincias de ser productoras auto abastecidas, al hecho de ser productoras de materia prima, ganadería y agricultura, moneda de canje barata para la adquisición de otras materias ya manufacturadas.

El comercio o manejo de este intercambio de materia prima por bienes de consumo era manejado desde Buenos Aires, que continuaba ejerciendo este rol administrador, y enriqueciéndose en base al comercio a costas de la espalda de los productores del interior.

Buenos Aires fue declarada Capital Federal no sin conflicto en 1880, ya que la centralización del poder administrativo atentaba contra los principios del Pacto federal y la Convención Constituyente de 1853, que garantizaba equitativos derechos a todos los participantes. Aún hoy día decimos, que Dios es argentino pero atiende en Buenos Aires.

Los conflictos sociales argentinos, ya que esta oposición de pensamiento se refleja durante toda la gesta de la independencia y luego en la oposición “unitarios-federales”, no son más que la lucha entre los terratenientes del interior y sus intereses con los porteños y sus intereses. La lucha la ganaron los federales, pero Argentina es un país unitario

Hecho este comentario a modo de introducción, analizaremos los Grandes Conflictos Sociales Argentinos 1890-1945

Por Silmarillion

CAPITULO I

LA REVOLUCION DE 1890

Después de la batalla de Caseros, donde encontraron su fin la tiranía de Juan Manuel de Rosas y la larga y cruenta lucha entre federales y unitarios por la organización definitiva de la Nación, en los ideales de la “Joven generación de Mayo” comenzó otra gesta; el perfil de Nación que se deseaba para la Argentina. Fruto del pensamiento de esta “nueva generación” fue la organización política y jurídica del país, inspirada en las ideas de Juan B. Alberdi (autor de “Las Bases” para la constitución nacional), José Maria Gutiérrez, Vicente Fidel López, José Hernández, Esteban Echeverría (autor del “Dogma Socialista”) y Dalmacio Vélez Sarsfield (autor del Código Civil inspirado en el Código Francés –de N. Bonaparte) entre otros. Pronto, en los albores nomás de la nueva república, se generó otro problema; la federalización de Buenos Aires, como capital del estado, a la que la provincia de Buenos se oponía. Fundamentalmente se negaba a aceptar la federalización de la aduana del puerto de Buenos Aires, cuyos ingresos habían favorecido, hasta ese entonces, a ese estado provincial. Esto derivó una nueva lucha armada que oblogó a instalar la sede del gobierno nacional en la ciudad de Paraná (provincia de Entre Ríos) durante dos periodos presidenciales; el de Justo J. de Urquiza y el de Santiago Derqui, estableciendo la principal aduana federal en el puerto de Santa Fe de la Vera Cruz (provincia de Santa Fe).Hasta ese entonces las luchas intestinas habían sido de carácter político-militar.
La batalla (o entrega mejor dicho) de Pavón -1861- y la vergonzosa derrota de Mitre en la batalla de la Verde donde al frente de un ejercito de 5.500 soldados fue derrotado por 800 soldados, fueron los últimos enfrentamientos políticos militares por la organización nacional. En la acción de La Verde perdió la vida el coronel Francisco Borges –abuelo del escritor Jorge Luis Borges-
Después de batalla de Pavón librada entre las fuerzas federales (el interior del país) y las de la provincia de Buenos Aires, quedo resuelto el pleito. Buenos Aires se reservó una serie de prerrogativas como; emitir moneda propia, tener correo su propio Correo postal y la indemnización por la federalización de la ciudad de Buenos Aires y su puerto.

La Nación había definido su perfil ingresando a la orbita del imperio Británico.
La política Argentina quedaba en manos de dos partidos; el Liberal y el partido Autonomista, a los que el pueblo dio en llamar; “crudos” y “cocidos”. Mientras los liberales eran liderados por B. Mitre y D. F. Sarmiento los Autonomistas lo eran por Adolfo Alsina, cofundador con Avellaneda del Partido Autonomista Nacional.

Al comenzar la ultima década del siglo XIX se produce en la joven republica Argentina –la Argentina constitucional nacida en 1852- el primer intento de golpe de estado de carácter eminentemente social; La Revolución del 1890, (conocida también como la Revolución del Parque) fue una insurrección cívico-militar propulsada por la Unión Cívica, que lideraba Leandro Alem, “caudillo” “alsinista” (partidario de Adolfo Alsina –ex vicepresidente de Domingo F. Sarmiento).
El “caudillaje” político de masas en la Argentina es de hondo arraigo en el seno del pueblo del que aun hoy no ha sabido desprenderse.

La causa que provocó esta revolución fue la nefasta política de Juárez Celman quien había sucedido en la presidencia de la nación a Julio A. Roca en 1886, cuyo gobierno se caracterizó por graves cargos de corrupción y autoritarismo. En 1889 una gran convulsión social sacudía la republica. Una grave crisis económica-financiera originada en un gran endeudamiento externo e interno, que se había prolongado por dos años, fue causa de una vertiginosa suba de precios, con brusca caída de los salarios, y desocupación –fenómeno que hace su entrada en vida laboral del país, que hasta entonces no había conocido este flagelo- y una escalada de huelgas como no se había visto antes.

“Nos dois paìses, a vulnerabilidade externa foi un componenete significativo das crisis financeiras. Duas crises são exemplares, tengo ocorrido em una curta seqüência, na Argentina é a seguir no Brasil .A primeira delas e a chamada crise da Casa Baring, que explodiu na Argentina em octubro de 1890 a segunda surgio no Brasil, a partir de 1891, após a euforia de Encilhamento.”¹

El desastroso gobierno de Juárez Celman había colocado al país al borde de la quiebra; el peso frente al oro sufrió una vertiginosa caída, y la crisis que comenzó el en sector financiero pronto fue arrastrada a la producción; lo que hizo detener el crecimiento y mermar el consumo, los saldos del comercio exterior resultaron negativos. Los títulos de la deuda pública se desplomaron bruscamente mientras la bolsa caían los valores antes mejor cotizados.
Los Bancos, ante el retiro de los depósitos por parte de los ahorristas, restringieron los créditos, Parada la producción la tierra comenzó a perder su valor.
El pueblo trabajador fue el que más la sufrió, como siempre en los momentos de crisis económica, sus sueldos estaban congelados, la inflación avanzaba, comenzaron las primeras huelgas y la desocupación hacia estragos en la clase trabajadora.
Si bien Juárez Celman no podía evitar la crisis, su política empeoró la situación ya que no había cimentado un desarrollo auténtico de las fuerzas productivas.

Todo esto unido al escandaloso fraude electoral, que dio el triunfo al Partido Autonomista Nacional, desató el temporal político-social del 90.
Ante la grave crisis social-política la Unión Cívica, liderada por Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña, intentó derrocar el gobierno de Juárez Celman, y aunque fueron derrotados, de hecho en este aspecto consiguieron su propósito.

La Revolución del 90, tuvo caracteres únicos en nuestra historia política. Representó la primer reacción cívico militar activa, agresiva, de la voluntad popular deseosa de convertirse en factor de poder, pero ignorante aún de los medios para cumplir su propósito.
Fue el punto de partida para una nueva etapa de la política argentina en la que encuentran origen todas las tendencias que protagonizarán las luchas cívicas en el medio siglo siguiente.

En las llamadas; “jornadas de julio” y “la gesta del parque” encontraron su origen el futuro partido radical, el partido demócrata progresista, el partido socialista, los movimientos de inspiración marxista y hasta los nacionalistas de ultra derecha.
Allí estuvieron, entre otros, Juan B. Justo, Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, José F. Uriburu, Aristóbulo del valle, Bernardo de Irigoyen, Leandro N. Alem e Hipólito Irigoyen.

En agosto de 1889 comenzaron a reunirse en el Café de París algunos jóvenes disconformes, dispuestos a comenzar en las luchas cívicas, y con la idea de crear un nuevo club político que salvara el país, entre ellos Mariano Demaría, Pedro Goyena, Ángel Gallardo, Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, Delfín Gallo, Vicente Fidel y Lucio Vicente López.
En el otro bando, prestando incondicional apoyo a Juárez Celman, se alistaron: Paúl Groussacc, Lucas Ayarragaray, Ramón J. Cárcano, Osvaldo Magnasco, Juan Balestra, José Nicolás Matienzo, entre otros.
Francisco Barroetaveña (Unión Cívica) escribió el 2 de agosto de 1889 en La Nación, inspirado en la “incondicionalidad” proclamada por los Juaristas nombrados, una nota titulada “Tu juventud, en tropel al éxito”, condenándolos por su obsecuencia.
El artículo tuvo tal repercusión que la fecha señalada se convertiría en el punto de partida de los sucesos revolucionarios del año siguiente.

Días después se organizó en el Jardín Florida -hoy Galería Pacífico, una de las más bellas de la ciudad por los frescos de sus cielorrasos- un mitin auspiciado por la Unión Cívica de la Juventud, encabezado por Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Pedro Goyena, Leandro N. Alem y José Manuel Estrada.
El mitin se realizó el 1 de septiembre de 1889, con la presencia de más de 5.000 personas, cifra excepcional para la época.
Hablaron Francisco Barroetaveña, Manuel Montes de Oca, Damián Torino, Aristóbulo del Valle, Vicente F. López, Pedro Goyena, Delfín Gallo, Torcuato de Alvear (había dejado la intendencia para plegarse al movimiento) y, finalmente, Leandro N. Alem, que evidenció las cualidades de caudillo, haciéndose dueño del acto y convirtiéndose en el jefe indiscutido de la Unión cívica, que se constituyó así en el partido político dispuesto a ganar las siguientes elecciones, del 2 de febrero de 1890.

El mitin se transformó en una colosal marcha hacia la Plaza de Mayo. La encabezaban; Bartolomé Mitre, Leandro Alem, José Estrada y los nombrados en el párrafo anterior. Estaban representadas todas las fracciones políticas del país a las que acompañaron la juventud porteña y las masas populares.
Miles de ciudadanos se sumaron a la marcha, llenando las calles del centro de la ciudad y la convirtieron en el primer acto político de masas de la historia argentina contemporánea. ²
Esta espectacular concentración cívica, nunca antes vista, trajo como consecuencia una seria crisis política en el gobierno con la consiguiente renuncia de todos los ministros
Para enero de 1890, la crisis económica se agravó. El Estado no pudo cumplir con las obligaciones a término lo que profundizó la crisis financiera. El pánico llevó a los comerciantes a subir los precios de los artículos de primera necesidad y la población sufrió las lógicas consecuencias. El 2 de febrero se llevaron a cabo elecciones locales.

Las elecciones de ayer tendrán un epitafio: aquí yace el derecho electoral. ³

Después del escandaloso fraude, Juárez Celman triunfador en la elección designó un nuevo gabinete. El descontento se fue generalizando, las huelgas aumentaron y la presión social se hizo sentir en todos los sectores de la vida política-económica.
Leandro Alem y la Unión Cívica vieron que no había salida dentro del orden constitucional.
Juárez Celman inició el año parlamentario pronunciando su último mensaje, el 11 de mayo de 1890, donde hace un “mea culpa” reconociendo errores en su desempeño como presidente, aunque tiene un feliz final en un optimista discurso, vaticinando; ¡¡¡un período de paz y prosperidad!!!

El 13 de abril se realizó una nueva manifestación de la Unión Cívica en el Frontón Buenos Aires, ubicado en la esquina de las calles Córdoba y Cerrito, en ella, Leandro N. Alem fue proclamado presidente de la Unión Cívica.
Estaban presentes; desde el ex presidente Bartolomé Mitre y sus seguidores, de tendencia conservadora, hasta los líderes católicos como José Manuel Estrada y Pedro Goyena, que se oponían activamente al laicismo del gobernante Partido Autonomista Nacional. Entre los presentes hubo jóvenes como Juan B. Justo, que poco después fundaría el Partido Socialista de Argentina, y el abogado Francisco Barroetaveña, motor, de los jóvenes progresistas de clase media de Buenos Aires. También estaba Bernardo de Irigoyen, alejado del oficialismo, el historiador y ex rector de la Universidad de Buenos Aires Vicente Fidel López, el histórico general Juan Andrés Gelly y Obes, el empresario Mariano Billinghurst –descendiente del primer extranjero que obtuvo carta de ciudadanía-, Leandro Alem y Aristóbulo del Valle. Leandro Alem resultó elegido presidente de la Unión Cívica.

El “caudillo” de la Revolución Leandro N. Alem.
“¿Qué hacen estos sabios economistas? Muy sabios en la economía privada para enriquecerse ellos; en cuanto a las finanzas públicas, ya veis la desastrosa situación a la que nos han traído. Es inútil, no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándome con una frase vulgar, “esto no tiene vuelta”… “No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder; buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas. Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles; se necesita buena fe, honradez, buenos ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo. Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos… Y con patriotismo no se puede tener “troncos de rusos a pares”, palcos en todos los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes, no se puede regalar diademas de brillantes a las damas en cuyos senos fementidos gastan la vida y la fuerza que debieran utilizar en bien de la patria o de la propia familia ( 4)

Una vez creada la Unión Cívica, se formó una Junta Revolucionaria y se iniciaron los contactos entre los dirigentes políticos opositores y sectores de las fuerzas armadas descontentos con la política del Partido Autonomista Nacional en el poder. Se formó una logia militar para apoyar a la Unión Cívica, que contaba con la simpatía de los jóvenes oficiales, que conocida como la “Logia de los 33 oficiales”. Sus líderes eran el capitán José M. Castro Sumblad, capitán Diego Lamas, el teniente Tomás Vallée y el subteniente José Félix Uriburu. Quien en 1930 encabezo el golpe de estado que derroco a Hipólito Irigoyen presidente por la Unión Cívica Radical, devenida de la Unión Cívica.

Mientras tanto se activan los trabajos prerrevolucionarios: se constituye la Junta Revolucionaria que dirigirá el movimiento y se traza el plan revolucionario que debían cumplir los jefes militares; los generales Manuel J. Campos y Domingo Viejo Bueno, y los coroneles Julio Figueroa y Martín Irigoyen. Los nombrados militares junto con dirigentes cívico-políticos conformarían el gobierno revolucionario que seria presidido por Leandro N. Alem.

La logia militar comprometió el apoyo de varios regimientos y de los cadetes del Colegio Militar. Alem, por su parte se entrevistó con algunos oficiales de la marina de guerra, encabezados por los tenientes de navío Ramón Lira y Eduardo O’Connor, y poco después contó con el apoyo de casi toda la flota.

Aristóbulo del Valle, senador nacional, denunció en el Congreso la emisión de moneda espuria, señalando que eso agravaba aun mas la delicada crisis. La denuncia tuvo gran repercusión y causo un gran impacto en la opinión pública, profundizando el desprestigio del gobierno.
En junio de 1890 se produce el primer DEFAULT del estado Argentino, la Nación entró en cesación de pagos de la deuda externa, hecho que causó un gran malestar entre los inversores extranjeros, entre ellos la banca Baring Brothers, acreedora del estado Argentino.

Ese mismo mes la Junta Revolucionaria quedó integrada por Leandro Alem, Aristóbulo del Valle, Mariano Demaría, Juan José Romero, Manuel A. Ocampo, Miguel Goyena, Lucio V. López, José María Cantilo, Hipólito Yrigoyen, los generales Manuel J. Campos y Domingo Viejobueno, los coroneles Julio Figueroa y Martín Irigoyen, y el comandante Joaquín Montaña.
El general Campos se reunió con unos 60 militares y marinos para comunicarles el plan.

La revolución estallaría el 21 de julio. Las fuerzas rebeldes se concentrarían en el Parque de Artillería donde se instalaría la Junta Revolucionaria y de allí impartiría las órdenes. La flota debía bombardear la Casa Rosada y el cuartel de Retiro con el fin de evitar que las tropas del gobierno pudieran reunirse, y obligarlas a rendirse mediante un ataque combinado por tierra y agua. Al mismo tiempo, grupos de milicianos debían tomar prisioneros al presidente Juárez Celman, el vicepresidente Pellegrini, al ministro de Guerra general Levalle, y al presidente del senado Julio A. Roca, y cortar las vías de ferrocarril y telegráficas. Alem resistió a esta acción en manos de militares pues deseaba que la revolución tuviera un fuerte carácter civil, finalmente se aceptó la opinión de los jefes civiles.

Parque de Artilleria. Sede de la Junta RevolucionariaEl 18 de julio, el jefe militar de la revolución, general Manuel J. Campos, y otros jefes militares como Figueroa, Casariego y Garaita, fueron detenidos por el gobierno acusados de conspiración. Se dijo que había en las filas revolucionarias un soplón.
Así la revolución inicialmente fue abortada.
En los días posteriores a la detención del General Campos, acaecieron dos hechos históricos que han sido muy discutidos, conocidos como; “el secreto de la Revolución del 90”.
El primero fue la designación de un militar simpatizante de la Unión Cívica para instruir el sumario que debía investigar la conspiración. Se dijo que ésta asignación fue consentida por el general Julio A. Roca, a fin de ocultar al gobierno datos sobre la conspiración.
El segundo fue la reunión que el propio general Julio A. Roca mantuvo en secreto con el general Campos en su lugar de detención, sobre cuyo contenido no hay testimonios directos. Subsidiariamente, durante su detención, el general Campos convenció a los jefes del 10º Batallón de Infantería, donde estaba detenido, de pasarse a la revolución.
Todos los historiadores han coincidido en estos aspectos misteriosos de la Revolución del 90, y han insinuado un acuerdo entre los generales Campos y Roca, así como un plan secreto de este último para utilizar la revolución en su propio provecho.
De hecho el general Roca fue el usufructuario del derrocamiento de Juárez Celman.
El 23 de julio el general Campos manda a decirle a Alem que había que continuar con la insurrección, que él se encontraba en condiciones de salir el día que se eligiera para el levantamiento. Ya había acordado con Roca lo que debía hacer.
 

El jefe militar de la Revolucion Gral. M. Campos El 25 de julio la Junta Revolucionaria decidió iniciar el levantamiento armado el día siguiente. En esa reunión se decidió también que Leandro Alem asumiría como presidente provisional y se estableció quienes serían los ministros y el jefe de policía. Finalmente se aprobó el Manifiesto Revolucionario redactado por Lucio V. López y Aristóbulo del Valle.El golpe finalmente se llevo a cabo en la madrugada del día 26 de julio. El centro de los enfrentamientos estuvo ubicado en las plazas Lavalle y Libertad y en las calles adyacentes, a pocos cuadras de la casa de gobierno.
A las 4.00 am. Alem al mando de un grupo cívico armado tomó el estratégico Parque de Artillería de la Ciudad de Buenos Aires, actual Plaza Lavalle (donde hoy se levanta el edificio de la Corte Suprema de Justicia), ubicado a unos 1000 metros de la casa de gobierno, frente a las obras recién iniciadas del Teatro Colón.

Aristóbulo del Valle e Hipólito Irigoyen lograron sublevar a los cadetes del Colegio Militar.
Mientras el general Manuel J. Campos sublevó el Batallón de Infantería donde estaba detenido; las tropas sublevadas marcharon encolumnadas hacia el Parque de Artillería donde convergieron otros cuerpos militares rebeldes y cientos de milicianos “cívicos”, sumando unos 1.300 solados, alrededor de 2.500 milicianos, y toda la artillería existente en la capital.

Canton en esquina de la Plaza Lavalle.

Durante la madrugada, el teniente de navío Eduardo O’Connor sublevó la mayor parte de la escuadra naval ubicada en el puerto de la Boca del Riachuelo, al sur de la Casa Rosada.
Los buques sublevados fueron; el acorazado El Plata, el crucero Patagonia, el carguero Villarino, la torpedera Maipú, la cañonera Parana y varios torpederas mas. El accionar de la flota fue demorado por un cruento enfrentamiento armado en la torpedera Maipú, el almirante Cordero, leal al gobierno, logró maniobrar con el acorazado Los Andes para entorpecer las acciones de los revolucionarios, pero a la postre la propia tropa del buque se amotinó y detuvo al Alte. Cordero. En esta acción perdió la vida Hipólito Hourcade (hermano de mi abuelo), quien revistando en los cuadros de la armada, era parte de la tripulación del acorazado Los Andes.
Había buques de guerra extranjeros surtos en Buenos Aires, entre ellos el “Infanta Isabel” (español), el “Tallapoosa” (EE. UU. de América), y el “fieagle” (británico), los dos últimos zarparon de la rada en el Riachuelo e interpusieron sus buenos oficios (de hecho los intimaron) ante los rebeldes para lograr un “alto el fuego”. Finalizada la revolución el general Julio A. Roca condecoró por esta actitud a los jefes navales ingleses y norteamericanos

Crucero Patagonia – nave insignia de la flota Reolucionaria

Los revolucionarios, militares y civiles organizaron “cantones” y barricadas de defensa en toda la zona adyacente al Parque de Artillería, donde se había instalado el cuartel de mando de la Junta Revolucionaria. Cada batallón cívico-militar se hizo cargo de un “cantón” en tanto algunos civiles y policías construyeron barricadas.

Grupo de artilleros civiles

Las fuerzas leales al gobierno se concentraron en Retiro, en la zona noreste de la ciudad. Allí estuvo el cuartel original del cuerpo de granaderos creado por San Martín, hoy se encuentra en dicho sitio la Plaza San Martín y la estatua de bronce que perpetua la memoria del “pater familiae”. Además allí estaba (sigue estando) la terminal de ferrocarril de Retiro, estratégica para traer las tropas radicadas en las provincias.
En Retiro instaló el gobierno: el presidente Miguel Juárez Celman, el vicepresidente Carlos Pellegrini, el Presidente del Senado Julio A. Roca, el Ministro de Guerra General Nicolás Levalle, quien tomaría el mando directo de las tropas leales, y el Jefe de Policía Coronel Alberto Capdevila.

La policía, casi 3.000 agentes, se acuarteló en el Departamento de Policía, en el barrio Monserrat, a 800 metros del Parque de Artillería. La Casa Rosada, sede del gobierno nacional, quedó desierta e indefensa, custodiada solo por algunos policías.
Por la mañana llegó al Parque de Artillería el comandante de la Policía Ramón Falcón para tomar el mando de las tropas policiales sublevadas, pero los revolucionarios que desconfiaban de este jefe policial lo detuvieron, quedando preso durante toda la jornada. Falcón, que luego fue nombrado Jefe de Policía, ordenó años mas tarde una sanguinaria represión contra una marcha sindical. Terminó sus días asesinado a manos de un anarquista

Concentracion de Policias y civiles

Pellegrini y Roca aconsejaron al presidente Juárez Celman que saliera de la ciudad de Buenos Aires, hacia el interior. Juárez Celman se opuso, suponiendo una conspiración interna, pero ante la firmeza de todo el gabinete tuvo que declinar su posición. De esa manera el mando político quedó en manos de Pellegrini y Roca.
Una vez instalado el comando revolucionario en el Parque de Artillería el general Manuel J. Campos cambió el plan acordado, y en lugar de atacar y tomar la Casa Rosada, dio orden de permanecer en el interior del Parque. Los argumentos, para cambiar el plan, que luego daría Campos no resultaron convincentes a nadie.

Esta decisión de Campos ameritó todo tipo de sospechas. La gran mayoría de los historiadores coinciden en que Campos había llegado a un acuerdo secreto con Julio A. Roca.
Se sospecha que Roca fomentó el levantamiento, a fin de provocar la caída del presidente Juárez Celman, y al mismo tiempo evitar, mediante acuerdo secreto con el General Campos, que los rebeldes tomaran la ofensiva y derrotaran a las tropas del gobierno, lo que hubiera instalado a Leandro Alem como presidente provisional y terminado el llamado “Unicato” roquista en las esferas del poder.

La pasividad del General Campos le dio suficiente tiempo al gobierno para terminar de organizarse, y después a tomar la ofensiva sobre los “cantones y barricadas” de los revolucionarios. En tanto tropas llegadas de las provincias se sumaban a las fuerzas del gobierno. Muchas tropas estaban esperando la ofensiva rebelde para pasarse de bando, como los policías que custodiaban el cuartel central y algunos regimientos de la Provincia de Buenos Aires, finalmente desistieron de hacerlo ante la inacción de los revolucionarios.”

En el plan revolucionario también se había previsto la detención de los líderes del gobierno: Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Julio A. Roca, y el general Nicolás Levalle. La tarea debían ejecutarla los milicianos civiles, pero por causas que nunca fueron del todo aclaradas, las detenciones no se realizaron.
Este error le permitió gobierno una rápida organización de las fuerzas leales y contribuyó considerablemente a la derrota de la revolución.

Otro error resulto la cantidad de municiones a disposición los rebeldes, se había calculado en mas 500,000 tiros de Remintong y a la postre no se llego ni a la mitad de es cantidad. También se ha dicho que la confusión sobre la cantidad real de municiones fue obra del General Campos para hacer fracasar la revolución.

Tampoco hubo coordinación con el accionar de la flota sublevada, a causa de falta de medio de comunicación, se había planificado hacerlo por globos, pero estos a la hora de necesitarlos no aparecieron.

“Yo asentí a las modificaciones del plan militar revolucionario, que en aquel momento supremo, me hizo el general de nuestro ejército, invocando la serie de argumentos referidos y otros por el estilo; y en consecuencia envié las intimaciones a los jefes de cuerpos de gobierno y el jefe de policía. Reconozco que fue un error de graves consecuencias, el haber aceptado yo estas modificaciones al plan militar combinado con todo acierto de antemano; pero como se trataba de operaciones de guerra, a las que el general del Ejército ponía tantas objeciones terminé por ceder. Para mí, el fracaso de la revolución consistió en no haberse ejecutado él plan militar hecho por la Junta Revolucionaria. Comprendiendo ahora la inmensa trascendencia que tuvo esa modificación del plan referido, veo que debí someter a una junta de guerra esa modificación tan radical del movimiento revolucionario, y no aceptar yo solo semejante responsabilidad.” (5)

Se instalaron cerca de cincuenta “cantones” además de las “barricadas,” en donde se concentraron 2.500 milicianos cívicos, con boinas blancas para distinguirse.
Los cantones llegaban al norte hasta la calle Paraguay (a tres cuadras del Parque de Artillería); por el sur llegaban hasta la calle Moreno, frente al Cuartel de Policía, a 8 cuadras del Parque; por el oeste llegaban a la calle Junín, a 7 cuadras del Parque, y por el este hasta Suipacha, a 4 cuadras; un área de unas 100 manzanas.

Barricada en adyacencias de Plaza Lavalle

Los rebeldes levantaron “hospitales de sangre” en el frente. Entre los médicos y estudiantes de esos hospitales se destacaron; el Dr. Julio Fernández Villanueva -murió en la calle rescatando heridos-, la estudiante de medicina Elvira Rawson que fue la segunda mujer médica del país (la primera fue Cecilia Grierson -1889)

Hospital de sangre de campaña

El general Levalle, jefe de las fuerzas leales al gobierno, organizó una gran fuerza integrada por caballería, infantería y policía, y partió de Retiro hacia el Parque de Artillería. Antes debieron cruzar la plaza Libertad, donde fue fuertemente atacado por los revolucionarios desde los cantones, las fuerzas del gobierno finalmente se dispersaron dejando unos 300 muertos y heridos. El propio general Levalle fue arrojado de su cabalgadura; los cañones de los rebeldes bombardearon sistemáticamente las posiciones del gobierno.

Un batallón de revolucionarios comandados por el subteniente Balaguer decidieron avanzar hacia la Plaza Libertad para ocuparla tomando posiciones. Enterado el general Campos dio otra insólita y controvertida orden al subteniente José Félix Uriburu; que informara al Tte. Balaguer la suspensión inmediata de la ofensiva y regresara al Parque.
Otra vez el general Campos facilitó el tiempo necesario a las tropas del gobierno para reorganizarse y ocupar la estratégica Plaza Libertad, donde Levalle instaló su cuartel general y Carlos Pellegrini su despacho. Roca, expectante, permanecía en Retiro.

Levalle después de ocupar la plaza Libertad se dirigió hasta ubicarse frente al cantón del Palacio Miro, uno de los mas fuertes, sobre la plaza Lavalle (no confundir con Levalle) e hizo instalar cañones. Dicha plaza se convirtió en el escenario principal de la batalla. Las fuerzas leales al gobierno fueron completamente diezmadas. En esas condiciones se hizo la noche y los combates prácticamente cesaron. Ambos bandos aprovecharon la noche para consolidar posiciones y extender los cantones.

Entre los hechos insolitos y de inusitada violencia que acontecieron ese día en la plaza Lavalle: Helena Dorcelé, una hermosa francesa que dirigía un grupo de prostitutas, fue detenida por un oficial de las fuerzas del gobierno al salir del Palacio Miró. El oficial la amenizándola, con fusilarla por colaborar con los rebeldes, la violó reiteradamente. Cuando se quedó dormido Helena Dorcelé lo apuñaló en el corazón, y luego le seccionó el pene que envolvió en un papel donde había escrito: “L’homme et la merde, la même chose” (6)

Palacio Miro. Principal canton en Plaza Lavalle.

El 27 por la mañana una densa neblina cubría las calles de Buenos Aires. Al amanecer Levalle volvió a ordenar un ataque de las tropas del gobierno contra las posiciones revolucionarias por la calle Talcahuano que llevaba al Parque de Artillería
El cantón ubicado en la esquina norte de la Plaza Lavalle (Córdoba y Talcahuano) fue el centro crucial del combate durante más de dos horas. Las baterías de los rebeldes, definieron la lucha provocando gran cantidad de muertos entre las tropas leales al gobierno

El Coronel Espina, viendo ese resultado y desobedeciendo las órdenes de Campos, ordenó el contra ataque con el fin de posicionarse sobre el flanco izquierdo y atacar la Plaza Libertad. La escaramuza fue cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada, y casa por casa, con el apoyo de la artillería que golpeaba sobre las posiciones leales al gobierno.

A media mañana, cuando la batalla estaba en su apogeo y las fuerzas leales seriamente comprometidas sonaron clarines ordenando el cese del fuego.
Momentos antes el General Campos había informado a la Junta Revolucionaria que las municiones se estaban acabañando siendo menester una tregua, con la excusa de enterrar a los muertos, a fin de conseguir más municiones. Se trataba de una situación por demás extraña.

Reunida la Junta Revolucionaria sostuvo que dada las condiciones en que se encontraban las tropas leales al gobierno debía llevarse adelante un ataque decisivo de inmediato, pero el General Campos volvió a oponerse. Los civiles de la Junta pensaron en deshacerse de Campos pero advirtieron que detrás de Campos podían irse todos los militares y aceptaron pedir la tregua. El tiempo favorecía al gobierno, que estaba a la espera de nuevas tropas y artillería provenientes de las provincias. Así se acordó entre Del Valle y Pellegrini una tregua de 24 horas “para enterrar muertos”.

Algunas personalidades, entre otras; Dardo Rocha (ex-gobernador de Buenos Aires), Luis Sáenz Peña (mas tarde presidente de la Nación), el general Benjamín Victorica (actuó en la Conquista del Desierto- verdadero exterminio de los indios de las regiones pampasica y patagónica), y Eduardo Madero (intendente de la ciudad de Buenos Aires) actuaron como mediadores durante la tregua.
La Juta Revolucionaria exigió como condiciones “sine qua non”; amnistía para todos los participantes y la renuncia del presidente. El armisticio se prolonga.

En principio el vicepresidente Carlos Pellegrini aceptó la propuesta, pues la renuncia del presidente Juárez Celman lo dejaba como presidente. Roca por su parte negociaba el alejamiento del vicepresidente también, pero Pellegrini no estaba dispuesto a renunciar.
Los cabildeos llevaron dos días de arduas negociaciones, el 29 se firmo la capitación en el Palacio Miro (Plaza Lavalle) estipulándose las condiciones y desarme de la tropa.
Algunos cantones continuaron la lucha, pese a la rendición, hasta la tarde del día 30 en que se produjo la ultima muerte de la revolución, el Tte. Urizar.

Después de tres largos días de lucha en las calles de Buenos Aires la revolución es derrotada. El 29 se firma la capitulación, no habrá sanciones para los sublevados.

Las diversas fuentes no se han puesto de acuerdo sobre el numero de muertes durante la Revolución del 90, se habla en forma indiscriminada de 1.500 bajas sumando muertos y heridos.

“Entre el 29 de julio y el 3 de agosto los días son lúgubres y fríos. Las calles están silenciosas por el dolor de los muertos y por el estupor de un final inexplicable.” (7)

Juárez Celman está desautorizado. Roca (que no intervino activamente pero si entre bambalinas), Pellegrini y Levalle han reprimido, vencido al adversario y pactado con él. En el Congreso, Manuel D. Pizarro pronuncia las palabras lapidarias: “La revolución está vencida, pero el gobierno está muerto”.
La Asamblea Legislativa, presidida por Roca, pide la renuncia de Juárez Celman, que es aceptada por 22 votos contra 6; Juárez ha terminado su gobierno.
Carlos Pellegrini completará el período; el orden constitucional está a salvo.
Julio A. Roca asume el ministerio del interior y la jefatura del Partido Autonomista Nacional.

Lo mas importante de todo este proceso, punto de quiebre en la historia argentina, es que;
1) se generaron las ideas políticas que iban a influenciar la vida social-política argentina durante el siglo XX.
2) comenzó a plasmarse una compleja sociedad civil urbana, integrada por diferentes grupos sociales con demandas especificas; sindicatos obreros, modernos partidos políticos, las primeras cooperativas, etc., que demandaron, mas allá de sus reclamos sectoriales, una sociedad democrática.
3) se ha dicho que marcó el ingreso de la clase media argentina a la vida política.
4) se vio la inviabilidad de la toma del poder mediante revoluciones callejeras.

En el Cementerio de la Recoleta se levantó un panteón en memoria de los caídos en la Revolución del Parque, donde se encuentra enterrado Leandro Nicéforo Alem.

Panteon Radical en cementerio de la Recoleta

CONCLUSION

Bartolomé Mitre, para no comprometerse más allá de lo “aconsejable” en términos políticos, días antes de la revolución partió hacia Europa. Meses después a su regreso pacta con Roca, lo que provoca la fractura de la Unión Cívica y el nacimiento de la UCR. Leandro Alem caudillo y líder de la revolución recriminado por sus partidarios en particular por Hipólito Irigoyen termina suicidándose en 1896.Poco tardara la oposición en caer en cuenta que solo se habían cambiado personas, el roquismo continua manejando a su antojo y arbitrio el país. Pocos años mas tarde la Unión Cívica Radical convoca al pueblo a la “abstención electoral”, política que perdurada por casi dos décadas.
Con esto el conservadorismo argentino retuvo las riendas del poder hasta entrada la segunda década del siglo XX.

En 1898, vuelve Roca a ejercer la presidencia de la Nación. Frente al movimiento obrero, Roca aplicará una política represiva, que consistió en el ataque a las concentraciones obreras y el dictado de leyes represivas, como la Ley 4144, conocida comúnmente como la Ley de Residencia, que permitía la expulsión del país de los activistas gremiales.

El triunfador de la Revolución Gral Julio A. Roca

Si bien es cierto que el reclamo popular, expresado en la Revolución, había sido acallado, no dejaron de producirse alzamientos sociales.
La clase trabajadora y las fuerzas rurales de la producción empezaban a tomar conciencia de la realidad social. Así se produce en el interior el alzamiento en 1893.
Sectores radicalizados de Union Civica comienzan a manifestarse por el abstencionismo en las elecciones mientras perdure el fraude, en tanto otro sector proponia continuar la lucha electoral, los “concurrencistas.
En 1892 se realizaron elecciones presidenciales que monumental fraude de por medio llevaron a Luis Saenz Peña a la presidencia, esto hizo triunfar en el seno de la Union Cívica a los abstencionistas.

“No derrocamos al gobierno de Juárez Celman para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional.” (8-

En julio de 1893 Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen trataron de convencer a Del Valle (ministro de interior) para que dé un golpe de estado y asuma el gobierno con el apoyo de la Unión Cívica, a lo que Del Valle se negó porque atentar contra el orden constitucional era un precedente de imprevisibles consecuencias. Ante lo cual la Unión Cívica se lanzó a la lucha revolucionaria.

El 29 de julio en la provincia de San Luis –en la región central oeste del país, tiene lugar la primer acción revolucionaria; los radicales dirigidos por Teófilo Sáa tomaron el cuartel de policía, e hicieron prisionero al gobernador Jacinto Videla, formando una junta revolucionaria de gobierno.

La revolución siguió con el levantamiento de Rosario, segunda ciudad en importancia del país (en la provincia de Santa Fe). Lisandro e la Torre dirigió el movimiento con hombres armados con bombas y fusiles aportado por militares que simpatizaban con la revolución, asaltaron la Jefatura de Policía y tomaron la ciudad. La revolución pronto se extendió a toda la provincia incluida su capital; Santa Fe.
Allí Mariano Candioti, partidario de De La Torre, al frente de 300 hombres tomó los principales edificios del gobierno provincial expulsando a los miembros del gobierno y asumiendo el 30 de julio de 1893 como gobernador de la provincia.

El mismo día en Buenos Aires estalló la revolución que fue dirigida por Hipólito Irigoyen y su hermano el coronel Martín Irigoyen. Adhirieron a la revolución los habitantes de 88 municipios y nombraron a Irigoyen, sobrino de Alem, gobernador de la provincia. Irigoyen, dirigió el movimiento y coordinó las acciones de los 3.000 hombres que disponía, acantonado en Temperley (localidad del gran Buenos Aires), y designó gobernador de la provincial a Juan Carlos Belgrano. Marcelo T. De Alvear fue designado Ministro de Obras Públicas del gobierno revolucionario.

El 10 de agosto ante el estado de insurrección la Cámara de Diputados de la Nación decidió la intervención de la provincia. El ministro del Interior (Del Valle) se reunió con Irigoyen en la Plata (capital de la provincia) y amenazó con reprimir (lo que importaba un nuevo baño de sangre) si no deponían las armas; Irigoyen disolvió el gobierno rebelde.

Pese a ello el estado insurrección continua, el 14 de agosto estalló en la provincia de Corrientes (nordeste del país) otro movimiento, esta vez los radicales contaron con el apoyo de los liberales correntinos. Los rebeldes se apoderaron varias ciudades del interior de la provincia y el 22 tomaron la Capital. El gobierno Nacional interviene la provincia de Corrientes.

En septiembre en la provincia de Tucumán (noroeste del pais) los radicales se sublevan contra el gobierno de Prospero García. Los combates duran varios días hasta que el 20 los revolucionarios logran tomar la provincia. El gobierno nacional envía 1.200 spldados bajo el mando del general Francisco Bosch y de Carlos Pellegrini; los rebeldes deponen las armas y se normaliza la provincia.

Las sublevaciones se extendían por todas las provincias, pero por falta de coordinación entre los movimientos regionales y la eficaz acción represiva ordenada por el General Julio A. Roca y su ministro de Guerra y Marina, Benjamín Victorica, lograron derrotar la revolución , se procedió a la detención de Alem e Irigoyen debió exiliarse en la Rca. del Uruguay.

Durante ese año de 1893 se produjo otra vez una aguda crisis económica. Pero se diferenció de la crisis del 90, que había afectado fundamentalmente a las actividades urbanas (el comercio, la industria, y la actividad financiera). La crisis del 93 afecto principalmente la producción rural en ese lapso se dio una importante baja en los precios internacionales de los granos.

Otra de las consecuencias de la revolución del 93 fue comienzo de la ruptura de las relaciones entre Alem y su sobrino Irigoyen.
“Los radicales conservadores se irán con Don Bernardo de Irigoyen; otros radicales se harán socialistas o anarquistas; la canalla de Buenos Aires, dirigida por el pérfido traidor de mi sobrino Hipólito Yrigoyen, se irá con Roque Sáenz Peña y los radicales intransigentes nos iremos a la mismísima mierda” (9)

“Asqueado de la corrupción y el fraude del modelo conservador y sintiéndose impotente para enfrentarlo, decidió suicidarse el 1 de julio de 1896.” (10)

“Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. Sí, que se rompa pero que no se doble. He luchado de una manera indecible en estos últimos tiempos. ¡Cuánto bien ha podido hacer este partido, si no hubiesen promediado ciertas causas y ciertos factores!. No importa, ¡Todavía el radicalismo puede hacer mucho, pertenece principalmente a las nuevas generaciones. Ellas le dieron origen y ellas sabrán consumar la obra, deben consumarla! (11)

La muerte de Leandro N. Alem no acabó con el disenso en el seno de la Unión Cívica. El 6 septiembre se batieron a duelo en Retiro Hipólito Irigoyen y Lisandro De La Torre.

“El Partido Radical ha tenido en su seno una actitud hostil y perturbadora, la del señor Irigoyen, influencia oculta y perseverante que ha operado por lo mismo antes y después de la muerte del Doctor Alem, que destruye en estos instantes la gran política de la coalición, anteponiendo a los intereses del país y los intereses del partido, sentimientos pequeños e inconfesables.” (12)

Lisandro De La Torre. En 1930 veria la caida, prision y muerte de su rival politico; Irigoyen.

“Ante la ineficacia comprobada de la labor cívica electoral y el incumplimiento de las leyes y respetos públicos, es sagrado deber del patriotismo ejercitar el supremo recurso de la protesta armada a que han acudido casi todos los pueblos del mundo en el continuo batallar por la reparación de sus males y el respeto de sus derechos.” (13)

El Caudillo Radical; Hipolito Irigoyen.

Hipólito Irigoyen se mantuvo la intransigencia abstencionista y revolucionaria; volvió a levantarse en armas en 1905 contra el gobierno conservador de Quintana. La revolución estallo en Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Bahía Blanca y Córdoba (las cinco ciudades mas pobladas e importantes del país) La revolución fue aplastada por el ejercito Nacional. Pero fue cambiando la opinión de los líderes conservadores que vieron la necesidad de cambiar el sistema electoral por uno que permitiera la descompresión social, protagonizada por radicales, socialistas y anarquistas.

Con la revolución del 90 termina el primer y ultimo “Gran Conflicto Social” del siglo XIX en la Argentina.

REFLECCION FINAL

La Revolución del 90 tiene similares causas (por no decir idénticas, salvando el espacio-tiempo) a la caída de la presidencia de De La Rua.
Ambas originadas en gravísimas crisis financieras producto del gran endeudamiento, exterior e interior, de la Nación.
Ambas llevaron el país a la paralización, inflación, caída de valores bursátiles, desvalorización de la tierra, desocupación y devaluación de la moneda.

Pero los dos procesos tuvieron muy distinto trámite.
Mientras el 90 trató de ser resuelto por una revolución cívico-militar (la primera en el país) la caída de De La Rua fue resuelta por un grupo de políticos corruptos encabezados por Eduardo Duhalde, que llevó a la Nación a caer en el mas funesto acto de corrupción político visto en la Argentina, el quiebre del “orden jurídico”, con la anulación de los “contratos” públicos y privados agravado por haberlos anulado con retroactividad, lo que importa la mas absoluta negacion de todo derecho.

Una sociedad sin orden jurídico carece de credibilidad, de desenvolvimiento económico y hasta de la “pax” interna que el estado (que no existe en una nación sin orden jurídico; “Estado es la Nación política y jurídicamente organizada” debe procurar como mandato supremo de la sociedad.
Ese es el legado del partido Justicialista, hasta hoy sustentado por una camarilla de corruptos enquistados en el poder.

Por Egho

CITAS
1 “Brasil e Argentina, un ensaio de história comparada”: B. Fausto y F. Devoto (Ediçao 2004, Editora 34 – Sao Paulo Brasil)
2 “El noventa”: Juan Palestra – (Editorial Hyspamerica)
3 Titular del diario El Nacional del día 3 de abril de 1890 -director B. Mitre-
4 “Discurso de Leandro N. Alem en el mitín del Frontón Buenos Aires -13 de abril de 1890-”
5 Extraído del “Informe sobre los acontecimientos” de Leandro N. Alem a la Junta de la Unión Cívica.
6 “Historias secretas de putas, musas y otras damas” : Juan Jacobo Bajarlía 1996
7 “Todo es historia”: Felix Luna
8 “Discursos”; Leandro N.Alem
9 “Carta a un amigo”; Leandro Alem en 1895:
10 “Las Revoluciones Radicales”; Felipe Piña
11 “Testamento político”: L. N. ALEM
12 “Renuncia al partido Radical:; Lisandro D e La Torre.
13 “Proclama Revolucionaria”: H. Irigoyen

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