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¿ESTO ES EUROPA? Debate. 5 octubre 2007

Posted by paxceltibera in 09. ACERVUS..
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Por Moriarty.

1º La aparición del velo es anterior al Islam y nada tiene que ver con él. Se trata, como el modelo de vivienda, de una adaptación de las sociedades tribales de origen nómada a la vida urbana. Por eso se decía en uno de los artículos arriba citados, que el velo era cosa de las mujeres de la ciudad pero no de las del campo. No porque en el campo no existiera la endogamia, sino porque el entorno es mucho más discreto y no necesita de esas precauciones para salvaguardar a la mujer de las miradas de extraños a la familia.
2º El Islam, como el cristianismo y el judaismo, encierran un componente teológico y otro social. Éste último en el Islam se configura a lo largo de los dos o tres primeros siglos de su existencia y sólo de manera muy exigua se basa en el Corán; la mayor parte se apoya en la Tradición, generada tras la muerte de Mahoma. Así se crea un cuerpo de jurisprudencia que constituye lo que conocemos como ls sharia, la ley islámica.
3º Desde el advenimiento de la dinastía omeya, que intentó tímidamente separar estado y religión, los ulemas han desempeñado un papel fundamental en las sociedades islámicas, apoyando y derribando dinastías cuando no respondían a sus expectativas gracias a su ascendencia sobre el pueblo llano. La historia de los omeyas, almorávides, almohades e incluso de Sadam Hussein es práctciamente calcada en este sentido. En época colonial los poderes occidentales se apoyaron en ellos para dominar esos países y ellos les sirvieron con gusto; la independencia la hicieron los “progresistas”, “moderados”, “laicistas”, llámeseles como nos parezca más apropiado, y por eso estos últimos gobernaron durante unas décadas cuando se consiguió la emancipación. Lo que hoy estamos viviendo es el intento de vuelta al poder de ese “partido” de los ulemas, al que hoy llamamos integristas o fundamentalistas. En este contexto debemos entender, a mi juicio, la renovada “moda” del velo en esos países.
4º Las propias contradicciones internas que encerraba la sociedad islámica desde su nacimiento, así como las que surgen, o se aceleran, por su relación con las sociedades occidentales, dan lugar a una serie de debates a partir del s. XIX entre los propios musulmanes, uno de los cuales, en el que se enmarca el tema del velo, es el de la igualdad de derechos de la mujer.
5º A día de hoy hay musulmanes que opinan que la sumisión de la mujer es voluntad de Dios y otros que piensan que la voluntad de Dios era la igualdad de derechos entre sexos. Para ello, ambos se apoyan en argumentos exegéticos.
6º La discusión acerca del papel de la mujer está, a su vez, enmarcada en un debate más amplio que divide a las sociedades islámicas entre los que defienden la vuelta a un nuevo califato, un estado islámico regido por la sharia, los integristas o fundamentalistas, y los que abogan por la separación de estado y religión y por una legislación basada en principios de igualdad y solidaridad. Que yo sepa no existen posiciones intermedias, y mucho menos esas quiméricas feministas defensoras del velo.
7º La discusión en torno al velo no es inocente porque se enmarca en la discusión arriba expuesta; ninguna mujer lo viste por moda y las que lo visten lo hacen obligadas o aceptando de manera más o menos consciente el papel de sumisión que conlleva. Repito que no es símbolo religioso (como existen muchos en el Islam: el sello de Salomón, la mano de Fátima, la llave del Paraíso, el árbol de la vida, el creciente, etc) sino un instrumento de represión, de la misma manera que lo es la ablación de clítoris. En este sentido, no me sirven los ejemplos de mujeres que dicen llevarlo voluntariamente, de la misma manera que no me sirven para justificar la esclavitud los testimonios de numerosos negros americanos que a mediados del s. XIX estaban en contra de la abolición porque no habían conocido otra forma de vida o, por seguir con el ejemplo anterior, el de las muchas mujeres que están a favor de la ablación y de hecho la practican a sus hijas.
8º Por tanto creo que en Occidente podemos plantearnos el tema de la autorización o no de símbolos religiosos: sea la cruz, la estrella de David o la media luna, pero no el del velo porque esta no es una cuestión simbólica, de la misma manera que el matrimonio forzado o el sometimiento a la autoridad de los hombres de la familia no son actos “simbólicos”. La discusión acerca del velo en Occidente debe plantearse en los siguientes términos: o se está a favor o en contra de la discriminación de la mujer o, dicho con más precisión, o se está a favor o en contra de que una parte de la sociedad practique la discriminación de la mujer amparándose en principios religiosos, históricos o culturales. Evidentemente, mi opinión es que no debemos tolerarlo.

Por Egonio.

Cita:
Galileo pasará a la historia por sus teorías astronómicas. Pero, en realidad, fue el descubrimiento de la cinemática, la ciencia del movimiento, su mayor aportación al acervo científico y cultural de la humanidad.Es común reconocer un enfrentamiento esencial entre los postulados defendidos por Galileo y la Iglesia. Sin embargo, en realidad, la iglesia se limitaba a defender la visión artistotélica del mundo. Concepciones que habían sido sostenidas desde tiempos clásicos como inmutables.

Hasta Galileo, el estado natural de los objetos era el reposo. Así lo indicó Aristóteles y así se creyó durante 2000 años. Recordemos que ya en los tiempos del estagirita, la cuestión del movimiento fue uno de los asuntos más importantes a tratar por algunas de las mejores cabezas que la humanidad ha dado al mundo. Para Aristóteles, un objeto se movía sólo si sobre él, se ejercía una fuerza. Dicho objeto permanecería en movimiento en tanto persistiera la fuerza que lo empujaba o tiraba del mismo.

Galileo demostró que no era así. El estado natural de los objetos es el movimiento. Todo objeto permanecerá en movimiento hasta que se encuentre con un obstáculo que lo impida.

Hoy en día, sabemos que nada permanece en reposo. La Tierra gira en torno al Sol y al rededor de la Tierra, la Luna. El sol gira en el extremo de nuestra galaxia, galaxia que se mueve a extraordinaria velocidad en la inmensidad del Cosmos. Y el Universo, no es más que una olla hirviente de galaxias, materia oscura, polvo cósmico y cuerpos infinitamente lejanos en continua expansión.

Sin embargo, todos podemos observar un sin fin de objetos que permanecen en estado de reposo: Una casa, un banco del parque, cualquiera de los muebles que usamos a diario. Si nadie mueve esa piedra, esta permanecerá quieta.

No obstante, si un selenita observara esos mismos objetos, desde su planeta, a través de un potente telescopio, la vería en movimiento. La razón es evidente porque él, el selenita, no viaja en nuestro barco, que es la Tierra. Tiene otro punto de vista con el que observar los objetos.

En nuestro planeta, desde nuestro punto de vista, podemos ver objetos estáticos y en movimiento. Desde la Luna, todos están en movimiento, en tanto la Tierra continúe girando, sobre si misma y en torno al sol.

Así, Galileo intuyó que no existen ni el reposo ni el movimiento absolutos. Todo dependerá del observador que contempla la naturaleza. De su punto de vista.

Podemos discutir con un selenita, eternamente, sobre si la Catedral de Burgos está quieta, según nuestra opinión y experiencia o en movimiento, que es lo que ve el selenita cada vez que mira por su potente telescopio, en dirección a la Catedral de Burgos. Además, nos dirá que esta catedral se mueve, nada menos que a 1600 km/h… ¡Que barbaridad!, pero esa es la velocidad de rotación de Tierra. Velocidad que se incrementaría considerablemente y sumáramos los vectores que representan la velocidad de rotación y traslación alrededor del Sol. Sin embargo, dado que un Selenita viaja en la Luna, la cual, se traslada con la Tierra en su infinito viaje en torno al astro Rey, solo un extraterrestre fuera del sistema solar podría percibir la vertiginosa velocidad de la que hablamos. Otro punto de vista.

Para poder ver nuestra bonita y estática catedral en movimiento hemos de viajar a la luna. No queda más remedio. Si no podemos permitirnos tan espectacular viaje, no que más remedio que conformarnos con lo que asegura el selenita o simplemente, obviar la cuestión.

Si permanecemos en la tierra, la catedral permanecerá absorta en un divino estatismo a lo largo de su lapso de existencia. Por mucho que el selenita nos diga lo contrario. Son dos puntos de vista opuestos e irreconciliables por cuanto son fruto de la experiencia y, en realidad, ¿A quién le importa si la catedral gira en torno al sol?. Lo importante es que cuando entre a contemplar su magnífica factura, no se me desplomen los arcos apuntados con motivo de tan vertiginosa velocidad.

¿Podremos aceptar el punto de vista del selenita?. Esa es la cuestión y Galileo, en su inmensa sabiduría, no dio respuesta al enigma. Esta pregunta aun debemos de contestarla nosotros, en el siglo XXI, aunque, como ya indicara Newton, tenemos una ventaja: Podemos contemplar la realidad a “hombros de gigantes”. Si queremos, claro.

Por Bicho.

El velo islámico sólo es una manfestación más de un estado de cosas. Y no es tan “tradicional” como nos lo venden. En el pasado reciente, en Egipto, o Irán, las mujeres no llevaban velo. Habían dejado de usarlo según sus países se modernizaban. En Turquía, Atatürk lo prohibió, como una medida más para lograr la equiparación de la mujer y la occidentalización. En la Argelia rural (y supongo que en otros sitios del Maghreb) las mujeres no iban cubiertas.Los problemas con la inmigración islámica no son un problema español. Hay más problemas de convivencia en Europa con los musulmanes que con ningún otro grupo de inmigrantes: chinos, vietnamitas, negros subsaharianos, latinoamericanos… Con respecto a la situación geográfica de España, nos tocó ser la frontera sur de la cristiandad y hemos tenido enfrentamientos con otro grupo cultural tan imperialista y belicoso como la cristiandad, el Islam. Pero los países del norte de Europa no tienen ese pasado y allí se dan los mismos problemas que en España o más para integrar a los inmigrantes musulmanes. Ningún otro grupo de inmigrantes llega a Francia, a Alemania o a Noruega rechazando de plano las costumbres locales y pretendiendo imponer las suyas a su país de acogida.

No se trata de una cuestión de vestimenta, sino de orden público y de derechos humanos. Los derechos humanos no se negocian. Si en el país X la esclavitud de las mujeres, el matrimonio forzado o la intolerancia religiosa son costumbre, pues hay que acabar con esas costumbres. Hay que respetar todas las tradiciones culturales, pero también hay que respetar un orden público básico, un mínimo común denominador para la convivencia que debería respetarse en todo el mundo: los derechos humanos.

Por supuesto que en Europa han existido fenómenos de intolerancia religiosa. Precisamente la Ilustración, la Revolución Industrial, etc etc nos han llevabo a crear el concepto de derechos humanos para poder convivir en una sociedad con pluralismo ideológico y religioso. Sigue habiendo clérigos pero ya no hay Inquisición.

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15101.html#15101 escribió:
Anteponer los derechos humanos a las tradiciones culturales es necesario para mantener un espacio de convivencia en una sociedad plural. El concepto de derechos humanos universales, aunque sea de origen occidental, es uno de los mayores logros de la Humanidad. Nadie está hablando de que haya de sustituir las distintas tradiciones culturales por la nuestra. Lo que digo es que tiene que haber un orden público mínimo que ser respetado por todos, incluso contra la voluntad de la mayoría. Aunque en un determinado grupo social la mayoría esté de acuerdo en mantener la esclavitud, la imposición de las creencias religiosas, la reclusión física y espiritual de sus mujeres o el exterminio de los judíos, alegando que son sus costumbres, no por eso vamos a considerarlo democrático.Con respecto a lo que decís acerca del fracaso de la integración de los inmigrantes en Europa, Francia ha venido practicando una política de integración muy distinta a la del Reino Unido, Alemania, los Países Bajos o Escandinavia. Francia tiene una tradición republicana muy fuerte y es la sociedad más politizada de Europa. Por eso también tiene a los inmigrantes más politizados de Europa. De acuerdo con la tradición republicana, cualquier persona puede formar parte de la sociedad francesa, sea cual sea su origen o creencias, siempre que aprenda la lengua nacional y asuma los valores republicanos (los derechos del hombre y del ciudadano).

En Alemania, en Suiza, en el Reino Unido o en los Países Bajos, por contra, no se ha pretendido la integración de los inmigrantes sino la convivencia separada en comunidades: es lo que ahora se llama multiculturalismo o comunitarismo. Cuando los turcos, los yugoslavos, los italianos y los españoles empezaron a inmigrar a Alemania, a los alemanes no se les pasaba por la cabeza que algún día llegasen a ser ciudadanos alemanes. Al contrario, a los inmigrantes se les llamaba “Gastarbeiter” (“trabajadores invitados”). Se concentraban en ciertas zonas de las ciudades, y hacían su vida como si estuviesen en sus países de origen. Los “Gastarbeiter” de países europeos acabaron asimilándose mayoritariamente a los alemanes por la mayor cercanía cultural. Hay allí muchos hijos y nietos de españoles que son “Deutscher als die Deutschen” (“más alemanes que los alemanes”). La mayoría de los turcos, en cambio, formó su pequeña Estambul en cada ciudad. Esta política era compartida por la derecha y la izquierda, y durante mucho tiempo disimuló la realidad de que esos trabajadores que habían llegado como “invitados” provisionales, iban a convertirse en parte permanente del paisaje de Alemania. Al aumentar el número de inmigrantes, especialmente de inmigrantes turcos, desarrollando sus vidas en comunidades paralelas al resto de la sociedad alemana, el problema se hizo visible.

Francia llevaba 200 años acogiendo inmigrantes de toda Europa: españoles, italianos, ucranianos, armenios, polacos… Después de la II Guerra Mundial y la Descolonización, se sumaron árabes, vietnamitas, camboyanos, subsaharianos. En Francia les aplicó las mismas políticas de integración que a los inmigrantes europeos: la escuela laica, la lengua francesa, los derechos del hombre y del ciudadano. No se les consideró “trabajadores invitados”, sino franceses en ciernes. Esta políticas de integración mostraron sus limitaciones por varios motivos, principalmente por el descomunal aumento del número de inmigrantes en un contexto de retroceso económico de las clases medias y bajas francesas. Con paro, carestía de la vivienda, sin salidas para los jóvenes, los franceses de clases medias y bajas se ven obligados a competir con nuevas oleadas de inmigrantes. Las clases dominantes, en cambio, se ven favorecidas por la inmigración, que les proporciona trabajo barato. Además, el fracaso de la escuela pública y de las políticas de integración ha roto la dialéctica derecha/izquierda en la sociedad de francesa, atravesada ahora por una nueva franja transversal franceses/inmigrantes. Este fenómeno favorece también a las clases altas, porque muchos franceses de clases medias y bajas encuentran que tienen más en común con los franceses ricos (son franceses como ellos), que con los inmigrantes pobres (que rechazan los valores franceses). Esto lleva a una “estadounidensización” de la sociedad francesa: en lugar de pobre contra rico, blanco contra negro. Evolución que resulta muy atractiva para las clases altas, que han aprendido a explotar el fenómeno.

Contra lo que aquí se cree, aunque sociológicamente hay racismo (igual que en el resto de los países del mundo), en Francia ni siquiera la extrema derecha se declara racista. El Frente Nacional de Le Pen tiene candidatos árabes y negros que defienden la asimilación total y el cierre de fronteras para que la sociedad francesa solucione sus propios problemas sociales y económicos.

A diferencia de los países con políticas multiculturalistas como Alemania u Holanda, en Francia sí ha habido una integración de buena parte de los inmigrantes magrebíes. Cuando digo integración no me refiero sólo a que hayan ido a la universidad y hablen el idioma, como el caso del marroquí que asesinó a Theo Van Gogh: me refiero a que en Francia hay muchos argelinos que son plenamente franceses. Esto no pasa en Inglaterra, donde los inmigrantes pakistaníes de tercera generación se declaran en todo caso “británicos” pero no “ingleses”, porque en ese país, como en Alemania y en Holanda, el concepto de nacionalidad tiene un componente étnico. En Francia también hay franceses étnicos (“Français de souche”), pero el concepto de ciudadano francés es republicano, no étnico. Francia ha tenido primeros ministros de origen ucraniano (Bérégovoy) y turco (Balladur). Sarkozy es de origen húngaro. En España, Inglaterra o Alemania es inconcebible que un ciudadano de origen turco sea elegido jefe de Gobierno.

Entre los magrebíes de segunda y tercera generación que sí son y se sienten franceses ha surgido una identidad nueva: lo “beur” (viene del argot para “árabe”). Se habla de la “beurgoisie” (la “Beur-guesía”): hay beurs que son notarios, abogados, médicos, comunistas, lepenistas, ecologistas… Hay muchas chicas beurs que no sólo no llevan velo, sino que llevan top, tanga y minifalda y se comportan igual que las francesas “de souche”.

Con respecto a lo que decís de los inmigrantes chinos, es cierto que también tienen muchos trapos sucios, pero al menos en Francia la mayoría de sus descendientes se integran perfectamente. Tienen fama de ser muy estrictos con la educación de sus hijos y eso se nota. Tienen un nivel cultural mucho más alto que la mayoría de los jóvenes de origen magrebí, más alto quizá que la media francesa.

Ahora bien, en paralelo a estas historias de éxito, que las hay, en la sociedad francesa se han ido gestando guetos, principalmente de magrebíes, que rechazan no sólo los valores republicanos, sino unas mínimas normas de convivencia. En estos guetos de la periferia de las grandes ciudades ha fermentado el integrismo islámico con el hip-hop, la cocaína, el racismo, el paro, el fracaso escolar… Cientos de miles de jóvenes que rechazan todo lo francés y son rechazados por los franceses (incluidos por el resto de los inmigrantes que trabajan y respetan las normas de convivencia). Analfabetos en francés y en árabe, están orgullosos de llamarse “la racaille” (“la chusma”) y se dedican al tráfico de drogas, a secuestrar vagones de metro, a robar y a violar todo lo que se les ponga por delante… Se organizan en bandas por barrios, dirigidos por sus “Caïd” (palabra árabe que tiene el mismo origen que “alcaide”), y encima, en nombre del Islam, se dedican a aterrorizar a las chicas beurs que no llevan velo o que salen con chicos no beurs.

Además, la inmigración magrebí es tan numerosa que a pesar de todos los valores republicanos que quieran transmitirles, vienen familias enteras que trasladan su cultura del “bled” directamente a la banlieue de París. Ya no ven la necesidad de integrarse y hacerse franceses porque son tantos que pueden reconstruir su Maghreb rural en plena Île-de-France. Los magrebíes son mayoritarios, pero este fenómeno de multiculturalismo o comunitarismo también se da entre inmigrantes de Mali, Senegal o Burkina Faso que llegan con familias enteras y han colapsado el sistema de integración.

En resumen, Francia es donde la integración de los musulmanes ha sido más exitosa de toda europa. También ha sido donde los inmigrantes están más politizados. De ahí que sea Francia donde haya más controversia.

No hay ni trabajo suficiente, ni escuelas suficientes, ni hospitales suficientes, ni casas suficientes para acoger en Francia (ni en el resto de Europa) a todos los pobres del mundo. Es imposible. Ese es el origen de los disturbios periódicos en la “banlieue”, que irán a más. Si seguimos hundiendo la cabeza como avestruces, con el cuento chino de que la inmigración es buena en sí misma, y que no hay que tratar de que los inmigrantes respeten las normas de convivencia, entre ellas los derechos humanos, esto acabará por explotarnos en las narices. Hay que dejar de mirarse el ombligo. Tenemos que darnos cuenta de que hoy en día estos problemas se dan a escala mundial y sólo se pueden solucionar a escala mundial. El atraso cultural y económico en Ecuador, en Mali y en Marruecos es problema de todos. Para empezar a arreglarlo, debemos de empezar a darle un valor al ser humano en sí mismo por encima de la tradición cultural a la que pertenezca. Tiene que haber un mínimo común denominador para todos las personas sea cual sea su país. Ese mínimo denominador universal sólo pueden ser los derechos humanos: ninguna religión, ideología, país o empresa debería poder saltárselos.

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15119.html#15119 escribió:
Creo que todas las civilizaciones tienen sus valores y sus logros culturales, y que todas son dignas de respeto en este sentido. Sin perjuicio de esto, también creo que la universalización del concepto de dignidad del individuo y de derechos humanos es posible y necesaria para convivir en un mundo culturalmente diverso. Negar la validez del concepto de derechos humanos universales y de dignidad del individuo por el hecho de que sean un producto europeo y contradiga la tradición islámica o el sistema de castas de la India, es como negar la validez de la teoría de la Evolución por el hecho de que sea un producto europeo y contradiga la totalidad de las tradiciones religiosas del mundo.Si el etnocentrismo (o eurocentrismo) es peligroso, el relativismo cultural llevado al extremo lo es tanto o más, porque sólo conduce al nihilismo. Desde el nihilismo se pueden hacer críticas interesantes, pero no se pueden construir alternativas sociales. Cualquier alternativa social implica un posicionamiento axiológico.

Con respecto a la integración total de la inmigración árabe en América Latina, reproduzco aquí parte del artículo de una web:

http://www.utopiaverde.org/modules.php?name=News&file=article&sid=356 escribió:
De acuerdo a diversas fuentes hay cerca de 7 millones de árabes y descendientes de árabes en Latinoamérica, tanto musulmanes como cristianos. Sólo en Brasil hay 1 millón y medio y en Argentina 700.000 musulmanes y 2 millones de árabes en general.En Chile se estima que hay unos 5.000 musulmanes, pero el número de palestinos y sus descendientes es mucho mayor, siendo en su mayoría cristianos. En este país se encuentra la mayor concentración de palestinos del continente, en su mayoría provenientes de las ciudades cristianas Belén y Beit Jala.

La segunda comunidad palestina en Latinoamérica se encuentra en Honduras, donde se estima que hay entre 150.000 y 200.000 palestinos.

La dificultad en hablar de números es doble, en muchos países los censos de población no registran religión u origen de la familia. Fuera de ello, es muy difícil definir a quien se cuenta como árabe o como musulmán.

Los hijos de un padre árabe y una madre no árabe se consideran árabes, y un musulmán no practicante casado con una cristiana se considera musulmán.
De hecho, en la mayoría de los países los árabes cristianos se integraron casi totalmente y sus hijos se fueron casando con parejas de otros orígenes perdiendo muchos la identidad árabe para adoptar la de cada país, a tal punto que muchas personalidades políticas de Latinoamérica son de origen árabe, como el ex-presidente argentino Carlos Menem, sirio de una familia musulmana que se convirtió al cristianismo; Abdala Bucaram, de origen libanés, cristiano que fue presidente de Ecuador; el libanés Gabriel Turbay, candidato a la presidencia de Colombia en los años ’40.

Políticos, empresarios, abogados o escritores famosos de origen árabe, se integraron a la sociedad que los acogió guardando sólo ciertas costumbres, como comidas típicas, vestimentas o danzas y música.

Latinoamérica es la prueba de que la integración sí es posible. ¿Por qué allí sí hubo integración de los árabes y no la está habiendo en Europa? ¿Por qué no se habla de esto en los medios de comunicación? No lo sé. En parte será por interés político (los poderosos no quieren que haya integración, como dije antes, porque así se aseguran un suministro de esclavos y la aniquilación de los logros sociales europeos), y en parte por ignorancia. Supongo que los europeos nos miramos mucho el ombligo y no nos imaginamos que los latinoamericanos hayan tenido éxito en algo en lo que nosotros estamos fallando. Desde luego, el fenómeno de la integración de los árabes en América Latina es una prueba irrefutable de que el conflicto que estamos viviendo en Europa con la integración de las minorías no se debe a la religión, al menos no exclusivamente. Por parte del poder, sin embargo, interesa que tengamos esa visión y nos acostumbremos a vivir en sociedades ignorantes, comunitarizadas, despolitizadas y sometidas a los intereses de la oligarquía de políticos y millonarios. El poder no quiere ciudadanos, quiere consumidores. Si el Islam más retrógrado sirve a los intereses de nuestra oligarquía, como ya le sirvió antes el catolicismo, nos lo cuelan en nombre del respeto a la diversidad cultural.

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15134.html#15134 escribió:
El bolso, las medias, los guantes, el sombrero, las corbatas… todas las prendas de ropa configuran la identidad, pero el velo islámico tiene una carga simbólica mayor y cualitativamente distinta por su significado religioso, machista y opresor. El velo islámico anula la identidad individual de la mujer. Mientras los hombres árabes se visten a la europea y se relacionan con mujeres europeas, se relega a sus mujeres al papel de conservadoras-transmisoras de su identidad colectiva islámica, y se impide el desarrollo de su propia identidad individual como mujeres.Suscribo los argumentos del antropólogo Emmanuel Todd a propósito de la endogamia y la exogamia en el contexto de la polémica del velo, tal y como aparecen en el artículo del la wikipedia francesa que señalé mi anterior post. Lo traduzco al castellano:

Endogamia, exogamia escribió:
El demógrafo Emmanuel Todd ha propuesto una explicación sociológica a la controversia del velo a través del estudio de las estructuras familiares tradicionales en Francia y en los países de origen de los musulmanes franceses.
A su entender, si los musulmanes imponen el uso del velo a sus hijas, es para impedir que se relacionen y que eventualmente se casen con hombres no musulmanes. Este rechazo del matrimonio mixto correspondería a las prácticas endógamas presentes en numerosas sociedades tradicionales musulmanas, en las cuales se procura el matrimonio entre primos, con el fin de mantener la unidad del clan. Emmanuel Todd habla de “familia comunitaria endógama”.
La familia tradicional francesa, en cambio, sería exógama (el autor distingue la familia nuclear igualitaria del norte de Francia y la familia troncal del sur del país, ambas exógamas). Los hombres jóvenes buscan esposas fuera de su pueblo. Podemos encontrar bajo diferentes formas en la mitología grecorromana, y también en los cuentos tradicionales, la imagen del hombre venido de lejos para “tomar esposa”. A veces es para salvarla (Blancanieves, la bella durmiente), otras veces es simple y llanamente un rapto (Zeus y Europa), pero siempre acaban así: “vivieron felices y tuvieron muchos hijos”.
El uso del velo se ve -inconscientemente- como un rechazo del matrimonio, como un código indumentario que significa “yo no seré jamás parte de tu familia”. La prohibición del uso del velo sería una voluntad de suprimir esta oposición al matrimonio mixto, práctica más extendida en Francia que en la mayor parte de los países occidentales. Una de las manifestaciones de esta mentalidad sería la voluntad de prohibir el uso de signos distintivos del origen étnico o religioso de las personas -y particularmente de las mujeres- que viven en el territorio nacional. En los países en los que el criterio es más multicultural, en los que el uso del velo islámico se acepta (Reino Unido, Estados Unidos), el porcentaje de matrimonios mixtos es significativamente menor que en Francia.

Creo que con esto queda explicado lo que decía sobre la exogamia. En Francia se suscita el conflicto del velo porque hay una voluntad real de que esas mujeres sean parte de la sociedad francesa. En Alemania, Holanda, Reino Unido, EEUU, Noruega y otros países, el enfoque de es multiculturalista y no se pretende que los inmigrantes se integren en sus sociedades de acogida, sino simplemente que convivan. Así se crean comunidades paralelas que sólo confluyen a la hora de ir al supermercado. Personalmente, yo comparto el enfoque francés, y añado una cosa más: si bien en Francia hay racismo sociológico como en todos los países del mundo, cualquiera de los países que practican el multiculturalismo son cualitativamente más racistas porque institucionalizan el racismo y la separación entre inmigrantes y nativos.

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15150.html#15150 escribió:
La cuestión es si queremos que Europa sea una sociedad laica o si queremos que , en nombre del respeto a la diversidad, proliferen guetos dentro de nuestras ciudades en los que las normas que rijan la vida de la gente dependan de un estatuto personal, en lugar de un derecho común para todas las personas. La jurisprudencia de algunos tribunales de Canadá y Suiza ha llegado a tener en cuenta la adscripción religiosa islámica de las personas a la hora de aplicarles la ley, por ejemplo, como circunstancia parcialmente eximente en caso de maltrato a la mujer, basándose en la Sharía y en las tradiciones del grupo étnico al que pertenecen. Esto es una auténtica aberración y pone en cuestión 200 años de constitucionalismo en Occidente.A grandes rasgos, el enfoque de los países anglosajones y germánicos es el multicultural: se tiende a la coexistencia de diferentes grupos en los que se integran las personas en función de su procedencia étnica o religiosa. Se pretende la coexistencia separada, no la integración.

Por contra, el enfoque francés es de la integración: se considera que hay unos valores republicanos que deben ser respetados por cualquier persona y que el origen étnico o religioso no puede ser un elemento a tener en cuenta a la hora de integrarse. A diferencia del enfoque multicultural o comunitarista, se persigue la integración de los nuevos ciudadanos en la sociedad de acogida.

En Francia, tanto la derecha como la izquierda son mayoritariamente integracionistas y no multiculturalistas. Tanto a favor como en contra del velo, se trata de una cuestión transversal que atraviesa la derecha y la izquierda. La principal personalidad política que defiende la importación del multiculturalismo a la anglosajona es Nicolas Sarkozy. Curiosamente, esto le vale el apoyo de muchos musulmanes conservadores que contemplan favorablemente la creación del consejo del culto musulmán y el fin del laicismo radical tradicional de la República francesa. Otros musulmanes le critican por la misma razón.

Por cierto, la legislación francesa que prohibe el uso del velo en las escuelas públicas está inspirada por restricciones legales similares en Turquía y Egipto, y que se están considerando en otros países musulmanes como medida para promover la igualdad de la mujer. Resulta paradójico que en Europa haya quien defienda el velo para que los musulmanes puedan salvaguardar sus costumbres machistas y retrógradas. Por cierto, según la mayoría de las encuestas, cerca de la mitad de los musulmanes de Francia apoya la prohibición del velo islámico (y de cualquier otro símbolo religioso ostentoso) en las escuelas francesas.

En España, como en tantas otras cosas, este debate está ausente de la vida política. Aquí todo se justifica en nombre de la corrección política. Los españoles mayoritariamente dejan que opinen los políticos, que son “los que saben” (sic). Como muestra, recordemos lo que fue aquí el “debate” sobre la “Constitución” europea…

La “izquierda española” (permítaseme que utilice esta expresión, aunque sólo sea como hipótesis de trabajo ) defiende mayoritariamente el velo islámico en nombre del respeto a la diversidad. La derecha no sabe o no contesta. Mejor sería que no se hurtase este debate a la sociedad española y que, entre todos, podamos decidir qué modelo de sociedad queremos: una sociedad laica en la que los sujetos políticos sean los ciudadanos, o una sociedad en la que los sujetos políticos sean las comunidades étnicas o religiosas.

Este es el debate que se oculta detrás del velo islámico.

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15221.html#15221 escribió:
Quizá esté de más hablar de cuál sea la “auténtica intención” del Corán. Los libros no tienen otra voluntad ni intenciones que las que les atribuyen sus intérpretes. Para un musulmán, el Corán no es sólo un libro, sino la “Revelación” de la voluntad de Dios en la tierra. El Corán sería “el Verbo”, “la Verdad”, y el equivalente de la figura de Jesús en el cristianismo . Como Revelación Divina, el Corán es eterno e inmutable y expresa la esencia de Dios. La esencia de Dios no puede ser cuestionada ni sometida a crítica. A través de la exégesis coránica se trata de interpretar la voluntad divina, pero el Corán en sí no puede ser cuestionado. El Corán es la fuente última del Derecho.Veamos, pues, lo que dice el Corán

El Corán escribió:
“Di a los creyentes que bajen sus miradas y y guarden su castidad. Es más puro para ellos. Dios es, ciertamente, Perfecto Conocedor de lo que hacen. Y di a los creyentes que bajen sus miradas, que guarden su castidad, y que no muestren sus encantos y que se cubran con un velo; y que ellas no muestren sus encantos más que sus maridos, o a sus padres, o a los padres de sus maridos, o a sus hijos, a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas(…)”. (Sura XXIV, versículos 30, 31 del Corán)“¡Oh, Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas, y a las mujeres de los creyentes, que se cubran el pecho con largos velos: así serán reconocidas y evitarán ser ofendidas. Dios Perdona y Dios es Misericordioso” (Sura XXXIII, versículo 59 del Corán).

El Corán habla de un velo. Las mujeres de los beduinos, como bien dice moriarty, ya se cubrían con velos antes de la llegada del Islam. En una interpretación rigorista, como el Corán fue revelado a uno de esos beduinos, el velo y la forma de llevarlo que exige Dios sería la que usaban las beduinas del siglo VII en Arabia. Sin embargo, a lo largo de la historia esa obligación ha sido interpretada de distintas maneras, e incluso en algunos países no se usaba el velo como tal. Por ejemplo, en el África negra islámica las mujeres tradicionalmente no llevan velo, sino un tocado de tela en vivos colores en el pelo , pero no les cubre ni el cabello, ni el rostro.

Sería interesante que los medios nos permitiesen escuchar las voces de las mujeres de esos países, sin intermediarios que nos interpreten su manera de sentir. Recuerdo hace pocos años un debate en la Cadena Ser sobre las elecciones en Irán tras la victoria de Ahmanineyad, en el que participaban Gemma Martín Muñoz y una exiliada política iraní en España. G. Martín Muñoz hablaba de los avances relativos para las mujeres que hay en el régimen iraní, a pesar de que Ahmanineyad sea un retrógrada. La iraní le replicó que ella, como mujer, no concebía que una mujer europea como G. Martín Muñoz hable de avance de los derechos de la mujer en Irán, cuando es obligatorio llevar el velo, existe el repudio, hay discriminación para heredar, trabajar, etc. La iraní decía que se sentía ofendida de que muchos europeos y europeas progresistas consideren que las mujeres del mundo islámico no sienten y piensan igual que ellas, y que en nombre del respeto a las costumbres que aquí nos parecen exóticas, contemporicemos con situaciones insoportables. Después, la iraní le preguntó a G. Martín Muñoz si a ella, como mujer, prefería vivir en Europa o en cualquier país musulmán. G. Martín Muñoz no contestó a ninguna de sus preguntas, y dijo, en resumen, que la iraní era un ejemplo de inmigrante que rechaza la cultura de su país y le llamó “maximalista” por condenar el velo. Desde entonces, cojo con pinzas todo lo que venga de G. Martín Muñoz, aunque tenga razón en muchas otras cosas.

 

 

http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/image-vp15417.html#15417 escribió:
Creo que en este hilo ya hemos recorrido todos los argumentos a favor y en contra del velo. Por mi parte, la conclusión es que hay argumentos más que suficientes para posicionarnos contra el uso del velo, tanto en Europa como en el mundo islámico, por tratarse de un instrumento que obstaculiza la plena participación de la mujer en la sociedad.En Europa, debería prohibirse su uso a las mujeres menores de edad, sea cual sea la religión de sus padres. Es como si un testigo de Jehová se niega a que hagan una transfusión de sangre a su hijo por razones religiosas. Debe primar el derecho al libre desarrollo de la personalidad sobre el derecho a la libertad de creencias.

Con respecto a las mujeres mayores de edad, no se pueden ni se deben tomar medidas tan expeditivas como la prohibición pura y simple, que por otra parte sería, quizá, contraproducente. Creo que es mejor la discriminación positiva de las musulmanas que no lo usen, que la prohibición. Sin embargo, al igual que ya se hace en algunos países islámicos, debería prohibirse el uso del velo por parte de autoridades o funcionarios públicos (por ejemplo, por parte de las maestras). Dado que el hiyab es, además de un instrumento de represión de la mujer, la manifestación externa de un rechazo de las sociedades europeas de acogida, el uso del velo debería ser considerado a efectos legales (p.ej. en caso de nacionalización o renovación de visados para ellas y sus maridos) como un signo de insuficiente integración en las sociedades europeas. Deberían establecerse medidas de discriminación positiva para las mujeres adultas oriundas de países islámicos que no lleven velo y muestren una buena adaptación a las sociedades de acogida: ayudas sociales, mayores facilidades para trabajar y para nacionalizarse, etc.

Esto no debe escandalizar a nadie: cuando un extranjero se nacionaliza español, debe jurar o prometer lealtad a la Constitución española(.. y al Rey). Existen requitisitos similares en todos los países. En algunos se exigen, además, pruebas lingüísticas o de conocimiento de Historia del país de acogida. Si un extranjero llega a otro país y quiere formar parte de su sociedad adquiriendo su nacionalidad, es normal que deba conocer las leyes y las costumbres.
En el caso de un musulmán practicante, debe aprender que en Europa, las Constituciones nacionales son la base del ordenamiento jurídico y se deben anteponer al Corán y a la tradición islámica.

En cuanto al mundo islámico, para empezar, los organismos internacionales deberían aplicar a los países en los que las mujeres y las minorías religiosas o étnicas no gocen de igualdad de derechos, las mismas vías de denuncia y bloqueo que se tomaron contra la Sudáfrica del apartheid.

Salud.

Resto del debate.

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