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SOBRE LA FUNDACION DE LA VILLA DE BILBAO por Hartza. 29 septiembre 2007

Posted by paxceltibera in 01. DE LOS PUEBLOS DE LA PENINSULA IBERICA.
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El señor de Bizkaia, Diego López de Haro V, apodado el Intruso , otorgó carta de fundación el 15 de junio de 1300, a fin de constituir en villa de Bilbao un poblado que existía ya anteriormente. Según las antiguas historias, en los primitivos límites de la villa quedaban comprendidas las tierras de labor de los términos de Buya, Orcecauco, Beteluri y Cebericha; los molinos de Ibaizabal, las casas de Billirita, Marzana, Iberi, Larrinaga y Ascao y el pequeño núcleo de habitantes originarios, quienes tal vez se agrupasen en la zona de Bilbao la Vieja.  

El señor de Bizkaia, Diego López de Haro V, apodado el Intruso , otorgó carta de fundación el 15 de junio de 1300, a fin de constituir en villa de Bilbao un poblado que existía ya anteriormente. Según las antiguas historias, en los primitivos límites de la villa quedaban comprendidas las tierras de labor de los términos de Buya, Orcecauco, Beteluri y Cebericha; los molinos de Ibaizabal, las casas de Billirita, Marzana, Iberi, Larrinaga y Ascao y el pequeño núcleo de habitantes originarios, quienes tal vez se agrupasen en la zona de Bilbao la Vieja.La fundación se realizó en la parte de Begoña, quedando los diezmos (impuesto de la décima parte que se pagaba a la Iglesia) de la iglesia de Santa María de Begoña repartidos a partir de ahora entre ésta y la de Santiago en Bilbao.Al fundarse una villa resultaba fundamental fijar sus límites. Por una parte se delimitaba la extensión de su jurisdicción, es decir, todos aquellos términos en los que sería aplicable el ordenamiento propio de la villa (y no el de la “tierra llana”); por otra, se señalaba su casco urbano, dividiéndose el terreno en parcelas iguales sobre las que cada uno de sus habitantes edificaría su morada. Los únicos privilegiados resultaban, como siempre, los miembros de los linajes nobles, quienes tenían derecho a levantar sus moradas sobre solar y medio o dos solares. Estas eran las casas-torre de las villas, a veces situadas junto a las murallas de la misma, un sector de las cuales se obligaban a defender. Este era el caso de las torres de Leguizamón, Zubialdea y Arbolancha situadas (al menos en 1375), respectivamente, en Somera, Artecalle y Tendería, frente a la ría. Por su carácter defensivo y debido a las numerosas contiendas entre linajes, las casas-torre eran, junto con las iglesias y conventos, prácticamente los únicos edificios construidos en piedra. La casa-torre de Zurbarán se levantará en 1453, en lo que hoy en día es calle de la Torre.Con el tiempo, las casas fueron pasando de tener dos a tres pisos. En el primero solía situarse, además de la entrada o portal, la tienda o dependencia donde trabajaban los artesanos y que servía al mismo tiempo como lugar de venta de sus mercancías. Recibía luz del exterior por una sola ventana y, hasta bien entrado el siglo XV, no se generalizará el uso de vidrio para cubrir los vanos, empleándose en su lugar telas o pergaminos bañados en aceite o encerados, una solución que dejaba pasar bien poca luz dentro de los hogares.

Durante los siglos XIV y XV, y hasta mucho después, la construcción de viviendas se realizaba casi íntegramente utilizando madera por lo que el peligro de incendio era algo que los vecinos siempre tenían presente. Por ello se irá dictando toda una serie de medidas destinadas a lograr la sustitución de las casas de madera por otras de cal y canto. También se obliga a trasladar todos los hornos fuera de los muros de la villa, a proteger las lámparas y antorchas con apliques de hierro y, finalmente, se prohibe el almacenamiento de sustancias combustibles (paja, alquitrán, etc.) dentro de la villa.

Las calles de las villas eran estrechas y hasta la aparición en tiempos recientes del alumbrado público no podemos ni siquiera imaginarnos lo oscuras que podrían ser por las noches. Las casas quedaban alineadas en calles, compartiendo los vecinos la pared medianera de las mismas, excepto en ciertos pequeños espacios de separación entre manzanas, a modo de estrechísimos patios, que quedaban para facilitar las labores de reparación de los tejados.

Los espacios públicos quedaban reducidos a las plazas delante de las iglesias, donde se celebraban los mercados. Y acerca de los mercados, una de las grandes obsesiones de los miembros del Concejo será precisamente la de lograr el abastecimiento alimenticio de Bilbao. No siempre se conseguirá que exista comida suficiente para todos sus habitantes, dictándose toda una serie de duras normas para evitar el desabastecimiento, el acaparamiento, el fraude en el peso y en el precio, etc. Estará prohibida la venta de productos al por mayor, precisamente para desterrar tales engaños. Por eso también los mercados se realizarán en días señalados y en lugares precisos, vigilados estrechamente por los funcionarios municipales.

Los diferentes cargos oficiales del Concejo quedaron definidos en el fuero de fundación. Así existían los alcaldes, de elección anual, en número de dos (uno por el bando de Oñaz y otro por el de Gamboa); los regidores, siete, uno por cada una de las calles de la villa, a las que representaban; el preboste, nombrado por el señor y encargado de las tasa e impuestos. Todos ellos, junto con los escuderos y hombres buenos formaban el regimiento. Reunidos en la cámara del Concejo, sus funciones eran electiva (elegían al nuevo regimiento), ejecutiva, judicial y legislativa, como en el resto de municipios.

En 1310 se da una especie de “refundación” de la villa, al otorgarse el Señorío de Bizkaia a doña María Díaz de Haro. La carta-puebla que ésta otorga no difiere demasiado de la dada diez años atrás por su tío don Diego.

“…Et otorgo vos que ayades por vros terminos desde como toma el puntal de fondon de corroça do se juntan amas las aguas arriba del agua arriba que viene de balmaseda dende fasta el arroyo que viene por somo del canpo de çornoça que es en derecho de percheta et dende do se pega el arroyo daçordoiaga et dendeasi como ba el cerro arriba fasta el sel de heguiluz et a fagasarri et a olaluceta et a buyana de suso asi como cima de la sierra y dende el bado de chabarri y dende como ba el camino de echabarri fasta la sierra de ganguren et dende fastal puntal de fondo de deusto en derecho de luchana asi como abedes partidos los terminos y amojonados con los de çamudio et de alfoz duribe con todas las anchuras y exidos et montes et aguas y lugares que los dichos terminos han en tal guisa que podades labrar y plantar y ensanchar et facer todas ganancias y mejorias tanbien de ruedas et de molinos como de todas las otras cosas et conprar et vender…”

Durante los primeros años de existencia de la villa, Bilbao se vio envuelta en numerosos altercados con los poderosos terratenientes de la zona: los Leguizamón, Zamudio, Arbolancha, Basurto… En 1320 derrotaron un asalto de Martín Pérez de Leguizamón, quien intentaba tomar la villa. En 1334 las tropas del rey castellano acampaban en Bilbao. En 1342, sus habitantes deciden atacar a Juan de Abendaño, que les había causado graves pérdidas, pero son derrotados por él en los robledales de Zamudio. Sólo son algunos ejemplos de lo difícil que resultaba la convivencia pacífica.

En la propia villa lucharán los Leguizamón contra los Zurbaran; los Arbolancha contra los Zurbaran…

Al comenzar el siglo XV las cosas parecen cambiar ligeramente. Tal vez la población se encontrase más que harta de aquel clima continuo de guerra; tal vez el desarrollo del comercio hiciera que ahora todos tuvieran mucho más que perder y bien poco que ganar. El caso es que en 1435 se firma la paz entre los linajes de Bilbao y el Concejo de la villa. A partir de ahora se elegirá un solo alcalde, que represente a los vecinos y no a los bandos. Se fija taxativamente “… que había ser hombre común y no de bando o tregua alguna…”. Se crea también la figura de los fieles de mercaderes y, finalmente, se prohibe el acoso a los barcos, marinos y mercaderes que llegasen a la villa.

El comercio se había implantado como fuente principal de riqueza en Bilbao. Si hasta entonces se daban circunstancias de bandidaje o piratería, a partir de ahora a tales conductas se impondrá las penas más graves.

La hostilidad de los linajes hacia la villa se verá sustituida por las disputas de las anteiglesias vecinas de Bilbao contra la misma. Uno de los motivos era la gran extensión dada a la jurisdicción de Bilbao, que se extendía sobre terrenos pertenecientes a aquellas, mucho más allá del casco urbano de la población. Otra causa era el privilegio exclusivo de comerciar (relativo a mercados, carga y descarga) que tenía a lo largo de toda la ría, lo que motivaba que todo el tráfico de mercancías de la zona se dirigiese en su totalidad a Bilbao.

En 1442 los bilbaínos serán derrotados por los baracaldeses en Retuerto y Landaburu; ese mismo año la villa sufre un voraz incendio y cinco años después una gran inundación., que se repetirá otros cinco años más tarde. Sin embargo, los habitantes de la villa siempre la reconstruyen. Hasta 1458 no se solucionará, si bien parcialmente, la situación con un convenio entre Bilbao y las anteiglesias de Arrigorriaga, Baracaldo, Abando y Zarátamo.

El período que sigue será casi tan rudo como el anterior. Según las crónicas, se trata de una época de “…oposiciones, fuerzas é robos é otros desaguisados.” La villa se integra en las hermandades o agrupaciones de defensa formadas dentro del Señorío. Sin embargo, un hecho sí que había cambiado con respecto al período anterior y es que puede decirse ya que Bilbao es la población más importante de toda Bizkaia y la que recoge la casi totalidad de su tráfico mercantil.

Y, cómo no, la actividad del Concejo continúa: en 1463 adquiere diversas propiedades en la villa y ordena la instalación de un reloj en la torre de San Antón. También se fija la obligación que tenían todos los vecinos de acudir a las obras públicas en caso de necesidad o desgracia.

Los mercaderes castellanos, principalmente burgaleses, intervendrán de manera señalada en el proceso de desarrollo de la villa. Necesitados de un buen puerto para sus exportaciones de lana a Francia, Inglaterra y Flandes, Bilbao se encargará de capitalizar todo este tráfico, siendo poco después naturales de la villa y no castellanos los principales representantes de este comercio en Flandes, el destino principal de la lana de Castilla. La contratación principal de este producto será dirigida desde Bilbao a partir de ahora.

La importante producción de hierro y la pesca tienen también gran importancia en el desarrollo económico de todo el Señorío durante esta época. En Bilbao existirá la Rentería, lonja y bolsa del hierro, junto al puente de San Antón, siendo numerosos los artesanos que se dedicaban a su trabajo: ancleros, rementeros, azereros, cerrajeros, claveteros, cabilleros, espaderos, lombarderos, etc. Las fraguas se situarán en Ascao, entonces un arrabal de la villa; los maestros de lombardas y otras armas de fuego tendrán sus campos de tiro en Ibein y en Allende el Puente.

Los astilleros se desarrollan también durante esta época. En Bizkaia los principales son los de Bilbao, Portugalete, Lequeitio, Ondárroa, Bermeo y Plencia. Todos estos puertos irán desarrollándose conforme aumente la importancia de la industria pesquera. En la cámara de la villa de Bilbao existía una presencia continuada de armadores y mercaderes desde 1435, fecha en la que la paz con los linajes trajo la sustitución de los representantes de las grandes familias por los de la burguesía ciudadana en todo lo concerniente a la dirección de la villa.

Dichos astilleros estaban situados en ambas riberas del Nervión, en Portugalete, Baracaldo, Abando, Deusto y Bilbao principalmente. Los de la villa se hallan situados en el lugar denominado rebal de sant nicolás y el astillero; en toda esta zona existe un permiso general para establecer edificaciones provisionales (astilleros, tejavanas y estufas para derretir la brea). Todo aquél que desease construir una embarcación solicitaba permiso del Concejo y comenzaba sus obras, una vez concluida la botadura de la nave debía reparar todos los desperfectos causados en la zona.

Las zonas más importantes destinadas a la construcción de navíos eran las siguientes:

-varadero de Marzana, en Bilbao la Vieja
-astillero de Basurto de Acha, o Ripa
-astilleros de la Vega (“Campa de los Ingleses”)
-astillero de San Mamés
-Zubelasinguira en Zorroza
-ribera de Arriaga
-Deusto

En general, todos los astilleros de la ría se denominaban como astilleros de Bilbao, ya que éste era el nombre común del abra, ría y canal.

A finales del siglo XV se mencionan en la villa todos los oficios más importantes que pudieran encontrarse en una ciudad mercantil y comercial: corredores, asteros, argenteros, ferreros, rementeros, arneceros, espaderos, linterneros, bosladores, cordeleros, ancleros, puchereros, ballesteros, tejedores, etc. Según su concejo: “…mas de las tres quartas partes de los vos de la dha villa heran oficiales que se mantenían de su oficio”.

En 1468 el concejo hará solicitud de ensanche del recinto urbano, facultad para imponer nuevos impuestos y una casa de la moneda. En 1483 comenzaría su ensanche, que comenzó por las tierras bajas del Arenal y San Nicolás. Para entonces ya le había sido concedido el título de NOBLE VILLA por Fernando el Católico:

“…por ende es mi mrd e voluntad que desde aquí adelante para siempre jamás la dicha villa de bilvao se llame e yntitule la noble villa de bilvao…”.

Sin embargo, todavía en 1477 persistía el problema de los bandos. Ese mismo año se nombran alcaldes de hermandad, con mando sobre soldados, para reprimir las fechorías de los linajes. En 1478 los Reyes Católicos deben intervenir de nuevo, desterrando de Bilbao a varios vecinos por participar en la guerra de familias. En 1483 la reina Isabel llegó a Bilbao, jurando los fueros en el portal de la Tendería, siendo alcalde de la villa Pero López de Vitoria. Ese mismo año los reyes envían a la villa al licenciado Garci López de Chinchilla, quien da comienzo a la redacción de un cuaderno de ordenanzas, un medio para desterrar los conflictos surgidos de la existencia de bandos y parcialidades. Los parientes mayores no lo aceptaron de buen grado, excepto Arbolancha, por lo que les fue prohibida la entrada en Bilbao con más de seis hombres.

En 1488 existían en Bilbao dos parroquias (Santiago y San Antonio Abad) y la vecina de Begoña. Los oratorios, capillas o ermitas de San Nicolás y los Santos Juanes no eran parroquia todavía. El arcipreste de Santiago será reconvenido por los reyes en esa misma fecha, prohibiéndosele en adelante que acogiese en la iglesia y su cementerio a los hombres armados que allí entrasen pidiendo asilo.

Será entre 1499 y 1500 cuando se dé por concluido el proceso de señalamiento de límites entre Bilbao y las anteiglesias vecinas, llegándose a una serie de acuerdos que, poco a poco, acabarían por traer la paz a Bilbao y al Señorío.
Hartza.

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