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Quiero publicar un artículo. 29 agosto 2007

Posted by paxceltibera in 02. DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO.
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En el año 1241, las fuerzas mongolas están a las puertas de Hungría. El reino magiar ha acogido a los cumanos, pueblo nómada habitante de lo que hoy es Ucrania y que huía del avance mongol.
El rey Bela IV recibe una carte del Gran Khan Güyüc que suena a ultimatum más que a otra cosa:

Yo, el Khan, enviado del Rey Celeste, que no otorgó el poder en ese mundo de elevar al más alto rango al que se somete a mi autoridad y aplastar a los que se resisten a ella, me extraña que tú, Rey de Hungría, a quien envié tres embajadas no me devolvieses ninguna, ni me mandases ningún emisario ni correo. Sé que eres un rey rico y poderoso, dueño de un vasto reino y jefe de un numeroso ejército. Todo eso puede hacer penosa para ti la sumisión. Sin embargo, sería prudente que lo hicieses sin tener que obligarte. Tengo entendido que proteges a los cumanos, mis sirvientes. Te emplazo, pues, por tu bien, a que les despidas y no te conviertas en mi enemigo, pues a ellos les resulta más fácil que a ti escapar de mí. No tienen residencia fija y están en constante movimiento, mientras que tú y los tuyos, que vivís en casas de piedra, que tenéis castillos y ciudades ¿cómo váis a escapar de mí?

Los húngaros no se dieron por enterados. Los mongoles invadieron el reino y el ejército de Bela fue aniquilado en la batalla del Sajo.

Una segunda carta:
Oljeitii, il-khan de los mongoles de Persia, envía en 1305 una carta a Felipe IV “el hermoso” de Francia, a través del embajador Tomás Ugi de Siena, quien encabeza una delegación diplomática que tiene como objetivo sellar una alianza contra los mamelucos.

Palabras del Rey Oljeitii, dirigidas al Rey de Francia.
¿Cómo pudo escapar a tu atención que desde tiempos antiguos los reyes de Francia tuvieron relaciones de amistad con nuestro bisabuelo venerable, con nuestro abuelo venerable y con nuestro hermano venerable? Aunque estuviesen lejos, los considerastéis próximos, enviándoles mensajes amistosos o no, e intercambiastéis embajadores y prendas de buena voluntad. Ahora que ocupo, por la gracia del Cielo, el trono de los il-khanes, no puedo actuar contrariamente a los preceptos y leyes establecidas por mis venerables antepasados, ni quiero deshacer los acuerdos entre ellos y vosotros. Lo que acordásteis es sagrado y nunca será abandonado. Más que nunca, deseo que nos unan lazos de amistad y que intercambiemos embajadores.
Calumninas malintencionadas sembraron la discordia entre nosotros enfrentando a hermanos mayores con hermanos menores. Durante cuarenta y cinco años, todos nosotros, hijos de Chinggis Khan, luchamos los unos contra los otros. Pero eso forma parte del pasado y otra vez estamos unidos. Desde el país de los chinos, donde se levanta el sol, en el otro extremo del mundo, nuestros pueblos están unidos por un sistema postal. El enemigo de uno es enemigo de todos: ése es nuestro acuerdo.
Pensamos que no podíamos renunciar a las buenas relaciones que unen nuestros venerables antepasados a vosotros. Os enviamos, por tanto, a nuestros dos embajadores: Mamalagh y Tomás.
Llegó a nuestros oídos que vosotros, reyes de Occidente, vivís en paz. En verdad, ¿qué mejor que la concordia? En cuanto a los que se opongan a uno de nosotros, con la ayuda del Cielo uniremos nuestras fuerzas en su contra.
Escribimos esta carta en el año 704 de la Serpiente, en el primer mes del verano, en la ciudad de Aliwan.

Brigantinus.

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