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EL “JANO” DE CANDELARIO. (Apuntes sobre “Cabezas Célticas” y otras representaciones “Janiformes”) por María Luisa Savirón Cuartango y Ángel L. Mayoral Castillo. 29 agosto 2007

Posted by paxceltibera in 01. DE LOS PUEBLOS DE LA PENINSULA IBERICA.
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La primera referencia que encontramos sobre esta pieza nos la ofrece Juan Muñoz García en su estudio “EL Jano de Candelario” que se encuentra en la página:
http://www.candelario.info/historia/eljano.htm

J Mª Blázquez , en su trabajo “ La religiosidad de los pueblos hispanos vista por los autores griegos y latinos”, publicada previamente en “ Emérita 26 (1958 79-110) y luego como Imagen y Mito. Estudios sobre religiones mediterráneas e ibéricas” (Madrid 1977 439-466) y recogida hoy en Cervantes Virtual, lo menciona en la página 94 como representación de divinidad, citando a Juan Muñoz García, y le atribuye incipientes cuernos.

En la página http://www.valledeljerte.info/informaciongeneral/historia/vettones/viriato.html lo asocian con una divinidad céltica venerada en tiempos de Viriato:

Ya vemos que las hipótesis son variadas.
El hallazgo, insertado como adorno en el mampuesto de la pared de una edificación, y alumbrado felizmente por L. Harguindey, no permite por sí solo aventurar hipótesis sobre su procedencia. Podríamos estar ante un elemento importado, teniendo en cuenta su tamaño y peso y las circunstancias en que se encontraba. Sin embargo, la aparición reciente de un elemento similar, aunque de más reducidas dimensiones, sí nos hace ya pensar en una posibilidad más cierta de que la localización original de ambos estuviese en el entorno de Candelario.
No entraremos en la discusión sobre si el topónimo Candelario es vestigio de anteriores o posteriores culturas, sin embargo, sí debemos incidir en la cuestión de si se trata o no de un “Jano” propiamente dicho; pues mucho aventurar nos parece la asimilación de la talla al Dios romano, por diversas razones.
Tenemos que dudar de algunas de las certezas a las que llega –siguiendo sus propios razonamientos- Juan Muñoz. En particular de que se trata de una talla de época romana, encargada por un legionario a un artista local. Cuesta trabajo aceptar sin crítica que un “romano” con conceptos muy definidos del arte y las divinidades aceptase de buen grado una talla de tan particular manufactura. Más adelante, al hablar de las representaciones “janiformes” citaremos algunos trabajos que las documentan en períodos y culturas muy anteriores a los romanos. Puede no andar muy errado, sin embargo, en suponerle los atributos “mágicos” del dios romano. Estaríamos ante una continuidad aparente, por la adaptación de un de motivo representativo, que diferentes culturas han ido adoptando para manifestar sus propias creencias, respetando unas convenciones artísticas, pero partiendo de un principio prácticamente universal. Cabe la posibilidad –teniendo en cuenta las inscripciones y los símbolos grabados- de que esta circunstancia se haya podido producir en nuestro “Jano” en más de una ocasión.
No hay que olvidar que la representación en “cabezas cortadas” es una tradición que no solo viene de muy antiguo, sino que ha pervivido a lo largo del tiempo, con sus evoluciones y adaptaciones lógicas, y que se constata en muy diversos períodos del arte. El valor, no solo simbólico de algunas de estas representaciones ha dado lugar a no pocos malentendidos, e incluso enigmas.
Un artículo representativo de esta opinión puede encontrarse en:
www.brigantesnation.com/SiteResearch/EarlyChristian/CelticHeads/CelticHeads.htm
Hay que considerar, sin embargo, y en eso sí coincidimos con J. Muñoz, que no debe necesariamente suponerse que los símbolos pertenecieran a la talla original. Parece que, tanto los símbolos como los ojos, han sido “repasados” en época posterior.
En cuanto a lo del mostacho “a la borgoñesa” al uso de la época, -expresión que recoge J.Mª Blázquez sin que hayamos podido constatar la existencia de tal moda- creemos que no es un añadido del retocador de 1683, sino que ya se talló en la escultura original, habida cuenta de que no estamos ante una escisión, como en el caso de la fecha y el símbolo, sino de un relieve. Y aquí habrá que convenir en que es más que improbable que cualquier autor pudiese realizar un relieve posterior tan acusado en la pieza ya tallada sin deformar sensiblemente la figura.
Por otra parte, algún ejemplo de talla celta con bigote sí podemos aportar. http://www.arteceltica.it/foto/raritaceltiche/testa_pietra_zrehovice.jpg

“E incluso algún testimonio: “los britanos se tiñen con hierba pastel azul con el fin de parecer más temibles en la batalla. Llevan el pelo largo y se afeitan todo el cuerpo, excepto la cabeza y el bigote” (César, La guerra de las Galias)

Se tienen noticias de una escultura de este tipo también con bigote en Galicia.
www.celtiberia.net/verrespuesta.asp?idp=7601

“De los germanos aprendieron, entre otras cosas, a dejarse el bigote y los cabellos largos” http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_celta

En cuanto a la inscripción IOVA, que Juan Muñoz hace derivar en IOVE y traduce por Júpiter:
“A nuestro juicio, la cabeza de doble rostro encontrada en Candelario es un vestigio de la civilización romana quizá anterior a los emperadores que arreglaron la Vía Lata y que, sin duda, representa a Jano.
Lo acredita así la circunstancia de que encima de la fecha 1.683 escrita en números árabes, hay cuatro letras latinas de la época de Roma que dicen YOVA, esto es, Jove o Júpiter, que es lo mismo que si dijera Jano, porqué ambas divinidades paganas venían siendo la misma deidad.”, respetamos la opinión, aunque no la compartamos.
En primer lugar por que no estamos de acuerdo –como se verá- en asignarle una procedencia romana y en segundo porque se nos hace un poco forzado el análisis lingüístico que lleva a JANO.
Tampoco consideramos que pueda atribuirse una identidad total entre Júpiter y Jano.

Atraviesa Candelario en la fecha grabada en la talla (1683) un período convulso de su historia. Señala Marciano de Hervás, en su trabajo: “Los judíos de Candelario” en Colección de Estudios Judaicos, Edición electrónica 2001 http://www.imaginason.com/estudiosjudaicos (Pág. 20), analizando el documento AHN, Sección Nobleza, Osuna, leg. 266, núm. 20: «Concordia y decretos sobre los oficios y cofradias de Candelario» . la difícil convivencia entre cristianos y conversos judíos, que vienen sucediéndose al menos desde el siglo XIV, adquiere en esta época una relevancia especial en esta villa, que se manifiesta en una guerra entre cofradías, y que es en realidad ya una lucha por el poder político. Los acontecimientos –plagados de multitud de incidentes- se desencadenan a partir de 1718 y no es hasta 1753 cuando fray Juan Román, predicador de San Francisco de Béjar, asistido por el juez episcopal de Plasencia, consigue un acuerdo para el reparto de poder entre las dos facciones enfrentadas, los Mateos y los Ricos.
No tenemos datos –puesto que tanto la inscripción como los símbolos siguen siendo un enigma- para afirmar que nuestro “Jano” anduviese inmerso en estos conflictos, pero es un dato importante que fuese en esas fechas cuando se decidió añadirle unos caracteres que antes no poseía y que se podría interpretar como una decisión de “marcar” la pieza y otorgarle un simbolismo propio. Dado que los símbolos que se le añaden –si fue entonces como suponemos- no son la cruz o el calvario cristianizando la pieza, y sin desdeñar que no es un dato irrelevante su propia conservación, teniendo en cuenta la arraigada costumbre de destruir ídolos de difícil asimilación cristiana –como es el caso- podríamos quizás, como decíamos arriba, contemplar la posibilidad de que la facción que terminó dueña del “Jano” decidiese plasmar en el símbolo la fecha de algún acontecimiento trascendente.
Alguien más atrevido podría incluso sugerir que quizás la posesión del “Jano” pudiera haber estado relacionada con los acontecimientos o que éste hubiera jugado un papel importante en ellos. Nosotros solo haremos notar que el hecho de que la talla terminase “descaradamente” expuesta en una pared podría estar indicando que se trata de un “trofeo” que convenía mostrar de forma permanente, quizá para recordar algún evento llegada la ocasión; además de la circunstancia cierta de que la persona o grupo –influyendo en alguna generación posterior e influidos por algunas anteriores- que grabaron la fecha, la inscripción y -posiblemente- los símbolos en el “Jano”, estaban muy probablemente envueltas en los acontecimientos que provocaron los enfrentamientos de los que se tiene ya noticia en 1711.

La forma y el material (El Martillo):

Coincidimos con Juan Muñoz es en que estamos ante una maza o martillo, puesto que uno de los detalles que resultan más evidentes es la acanaladura en todo el perímetro central que estaría destinado a fijar el elemento a un mango de madera o metal. Refuerza la idea la aparición en Candelario de otra pieza algo más pequeña, en cuya superficie se encuentra tallado solamente este tipo de acanaladura. Si la maza pequeña -algo chafada en uno de sus extremos- y la del “Jano”, fueron en principio armas o utensilios de trabajo, o fue ésta desde un principio elemento ritual, no es una certeza que podamos ofrecer; pero sí sospechamos que por su tamaño y –lógicamente- por la propia talla del “Jano” estamos en este caso ante una herramienta muy especializada, si es que tuvo efectivamente un uso y utilidad artesanal. La estructura de la pieza -como creemos que puede apreciarse en las siguientes imágenes- conforma en realidad un “martillo”, esto es, un instrumento picudo en un extremo y chato en el otro. La pieza más pequeña presenta también este dimorfismo, aunque algo menos acusado.
Es el momento de aportar nuestras propias imágenes:


 

Centrándonos en el estudio del martillo o la maza, tenemos que considerar, salvando las insalvables distancias con los elementos de Candelario, cierta similitud con la maza http://faculty-web.at.northwestern.edu/anthropology/stein/macehead.JPG
(Cabeza de maza, Hacinebi, periodo Uruk con paralelos en Habuba Kabira y Tell Sheikh Hassan) con la diferencia -notable- de que en la maza Uruk la acanaladura de sujeción es doble y cruzada. También, la Cabeza de maza ceremonial de piedra, Merinde, 5300 a.C.–5100 a.C. serviría para ilustrar como ejemplo; aunque aquí la sujeción al mango se fija además con un orificio.
Un ejemplo del tipo de elemento al que nos estamos refiriendo –el “Jano” considerado como maza ritual- sería la cabeza de maza llamada del “Rey Escorpión”, de tamaño y peso similares, estudiada por Isabel Prieto en :
http://www.dearqueologia.com/maza_escorpion.htm

http://www.dearqueologia.com/dinastia0/fotos/maza_escorpion1.jpg

Sobre la cabeza de maza Hacinebi recomendamos el trabajo, también de Isabel Prieto González, en la siguiente página:
http://www.dearqueologia.com/maza_narmer.htm

Destacamos no obstante lo siguiente: “La cabeza se tallaba en diferentes materiales según su funcionalidad, no era lo mismo una maza ceremonial que una maza destinada a formar parte de la panoplia de un soldado. Se utilizaron piedras duras para las armas tales como: el pórfido, la diorita, el granito, o el lapislázuli, material tan escaso en Egipto que apostaríamos por la función ceremonial, también se usaron piedras mas blandas como la caliza, el alabastro, o la serpentinita y las mazas realizadas en marfil o cerámica no debieron ser usadas para el combate efectivo, quizá fueran símbolos de prestigio o parte de una panoplia de parada”

El material de las piezas estudiadas de Candelario es el granito. Material no solo abundante, sino casi exclusivo de la zona, aparte de la pizarra. Esta circunstancia no permite descartar por su vulgaridad el uso ceremonial de las mazas, puesto que tenemos ejemplos suficientes de esculturas en la zona en los que está presente.

Una hipótesis plausible que lanza Isabel Prieto para las mazas ceremoniales egipcias podemos trasladar a estas líneas:

“Como hemos comentado muchas de estas mazas fueron utilizadas como ajuar funerario, incluso eran el único elemento que aparecía en algunos enterramientos. Se ha explicado esta ofrenda dentro de una creencia que asociaba al espíritu con la necesidad de poseer un arma para algún enfrentamiento en el más allá, obviamente es una hipótesis difícil de comprobar por la inexistencia de fuentes escritas para los enterramientos predinásticos.”
Insistiendo en que no se pretende establecer una relación directa con las mazas de este período u otros de la civilización egipcia, nos permitimos no obstante sugerir la lectura del interesante estudio sobre tipología que se realiza en la página recomendada. Nótese que se aprecia una evolución de su uso en un proceso que no es improbable que pudiera producirse de similar forma en otras culturas.

Y tan insensato sería intentar establecer una conexión con la cultura egipcia como lo sería probablemente pretender establecerla con la cultura Mesoamericana del período Postclásico Temprano (entre 900 y 1000 a 1200 d.c.), a pesar de la innegable similitud de la pieza que presenta Gloria Santiago Lastra como Foto 19 en la página www.famsi.org/reports/00006es/section06.htm -ésta en piedra caliza- en el informe presentado a “FAMSI en 2001 sobre las excavaciones realizadas en la Plaza Sur de Dzibilchaltún (Yucatán)”.
http://www.famsi.org/reports/00006es/images/foto19.jpg

Al fin y al cabo, no podemos dejar de convenir con Ernst Kapp con lo expuesto en su obra “Líneas fundamentales de una filosofía de la técnica. Acerca de la historia del surgimiento de la cultura desde nuevos puntos de vista” (Teorema Revista internacional de filosofía Tecnos Vol. XVII/3 1998 :

Las Primeras Herramientas […] “Los primeros instrumentos aparecen con la utilización de los objetos que se encuentran “a mano” en el entorno inmediato, y lo hacen como una prolongación, refuerzo e intensificación de órganos corporales. Si el antebrazo con la mano apretada en puño o reforzada con una piedra abarcable es el martillo natural, la piedra con un mango de madera es su reproducción artificial más simple. Pues el mango o la empuñadura es la prolongación del brazo, la piedra el sustituto del puño. […] El martillo, como todo instrumento primitivo, es una proyección de un órgano o la conformación mecánica de una forma orgánica […]. Al igual que la cabeza del martillo está prefigurada en el puño, el filo de las herramientas lo está en las uñas de los dedos y en los incisivos. El martillo con filo se transforma en hacha y azuela; el índice rígido con su afilada uña deviene taladro en la copia técnica; encontramos la hilera de dientes en la lima y la sierra; mientras, la mano que agarra y la dentadura se traducen en las pinzas de las tenazas y del torno. Martillo, hacha, cuchillo, escoplo, taladro, sierra y tenazas son herramientas primitivas […], los primeros fundadores de la sociedad estatal y de su cultura.Y ya que la fabricación de instrumentos progresó en dependencia de los materiales utilizados (madera, cuerno, hueso, conchas, piedra, bronce y hierro), la historia de los inventos nos informa, según la popular secuencia, de una edad de madera, de piedra, bronce o hierro. Atendiendo a la forma tomada del órgano corporal, el martillo de piedra es tan buen martillo como uno de acero”

Más cercano al entorno geográfico de las piezas estudiadas sería el famoso Mjolnir o Myormir (el destructor), atributo del dios escandinavo Thor, que se servía de este instrumento para producir el trueno; y que, tras lanzarlo, retornaba “mágicamente” a su dueño.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b7/Mjollnir.png

También más próxima a nuestra cultura cabe destacar la maza de Hércules:
“En la iconografía, Hércules aparece representado como un hombre musculoso, de pelo oscuro, con barba y bigote. Su atributo principal es la piel de león; la cabeza del animal le sirve de casco y la piel, de ropa. Frecuentemente sostiene una maza, que se la hizo él mismo en el primer trabajo”. La emplea en su lucha contra el león de Nemea, el primer trabajo que le ordena Euristeo: “Parte en busca del león, y al encontrarlo, empieza a dispararle flechas. La fiera es invulnerable y las flechas rebotan en su piel, así que lo persigue con su maza acorralándole en una cueva.”
Y también en el segundo trabajo contra la Hidra de Lerna: “Hércules se dirige a Lerna (lago, homónimo de una ciudad y un río contiguos, de la Argólide) en carro, acompañado por su sobrino Iolao. Llegan a la fuente Amimone, al escondrijo del monstruo. El héroe obliga a salir a la Hidra disparándole flechas encendidas y con la maza le corta las cabezas.”
También en el décimo trabajo: “En la versión apolodórea Hércules, después de colocar las dos columnas, prosigue su viaje, pero, recibiendo un calor excesivo, apunta su arco contra el Sol; admirado éste de tanta audacia, le proporciona una vasija de oro que le sirva de embarcación para llegar a la isla de Eritía atravesando el Océano. Así lo hace Hércules, llega a su destino, golpea al perro Orto con la maza, mata al vaquero Euritión, se lleva las vacas, mata también a Gerión que corría a rescatarlas, mete las vacas en la vasija de oro, emprende la travesía de regreso y, habiendo llegado a Tarteso, devuelve la vasija al Sol, continuando su viaje, con el rebaño, a pie, por España e Italia en dirección a Grecia.” Además: “(Hércules llama último trabajo de su maza a las vacas: cf. Propercio IV 9,17).”

http://html.rincondelvago.com/iconografia-herculea.html

Y ya en nuestra Península, resulta difícil no poner en relación, al menos, el martillo pequeño de Candelario con el expuesto en el museo de los Reparadores de Alba de Tormes, hallado en la Sierra de las Quilamas (Salamanca) y que el padre Belda identifica como martillo minero, teniendo en cuenta la proximidad geográfica. Desconocemos si existe estudio sobre la explotación metalúrgica en época prerromana en las Sierras de Candelario, Béjar y Francia, pero sería de gran interés de cara a tratar de averiguar la datación y uso concreto de las piezas.
Podría pensarse en un martillo para trabajar un metal blando (estaño), pero no está de más recordar aquí la cita de Justino ( Epit. Hist. Phil. 44,3,6) , recogiendo a Trogo Pompeyo, aludiendo a la prohibición de extraer oro en un monte de Galicia con instrumentos de hierro.

¿Un “Jano” celta? :
Más acertado está, a nuestro juicio, J.Mª Blázquez, al relacionarlo con la representación de una divinidad de influencia celta, alejándose del origen “romano” atribuido por Juan Muñoz. Avala esta hipótesis la similitud en la talla de una de las caras –la cara lampiña- de nuestro “ Jano” con la de las cabezas de Yecla de Yeltes, (Cabezas célticas inéditas del castro de Yecla. Salamanca José María Blázquez Martínez. Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones . Publicado previamente en: VII Congreso Arqueológico Nacional. Barcelona1961, Zaragoza 1962, 217-226. Editado en Cervantes Virtual) con las que le encontramos un notable parecido y algunas otras de diversas procedencias en el ámbito de esta cultura.
www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=14781&portal=33

Aquí, específicamente sobre el “Jano” de Candelario, dice J. Mª Blázquez:
“En realidad pertenecen al mismo mundo que las halladas en la Cibdá de Armea, aunque de arte mucho más torpe. Poseen al igual que éstas y el Jano de Candelario 22, también recogido en la provincia de Salamanca, algunas de las características que según Jacobsthal (op. cit., 12 ss.) son típicas de las representaciones celtas de cabezas, como la carencia de oídos, la nariz en forma de triángulo con la base más ancha, mandíbulas sin barba; en todas cuatro faltan otras características que aparecen en el Iano de Candelario como el bigote de tipo “borgoñón” y un adorno que aquí son los cuernos. La importancia de estas cabezas salmantinas y de una gemela también conservada en el pueblo, empotrada en la pared exterior junto a la puerta principal de la casa de don Ricardo Hernández es grande; ellas son el mejor exponente del auténtico arte indígena de tradición europea, que encontraron los romanos entre los pueblos de la Meseta hispana; estas tres han aparecido en territorio de vettones, gentes que según Tovar 23, al igual que cántabros, astures, pelendones, y carpetanos,pertenecen a la más antigua capa indoeuropea de la Península. Carecen, como la cabeza del castro del Narla estudiado por Blanco, de todo arte y confirman el juicio que sobre el arte celta religioso escribió Lucano en su Farsalia (III, 412-413): simulacra maesta doerum arte carent caesisque extant informia truncis.”
También las menciona en su trabajo: “Cabezas Cortadas” (Historia 16, nº 26, 1978, 33-39)
“Hace algunos años en la Sierra de Béjar, en la localidad salmantina de Candelario, apareció empotrada en un muro un cabeza bifronte con una inscripción moderna. De infame calidad, interesa porque posiblemente representa una divinidad indígena del mundo celta peninsular. En una de las caras figuran unos toscos bigotes borgoñeses como los de las divinidades celtas de fuera de la península y también unos incipientes cuernos, distintivo del Cernunnos celta. Sin embargo, la sola presencia de la bifrontalidad nos remite a su condición de imagen de un Dios celta, corroborada en la Farsalia de Lucano.”

Estamos seguros de que pueden comprenderse nuestras discrepancias sobre la opinión de J. Mª Blázquez en cuanto a atribuirle incipientes cuernos, por las razones que expondremos más abajo. Y se comprenderá también que no convengamos con el adjetivo “infame” que atribuye a la traza de la obra. No podemos considerar una degeneración artística lo que en realidad quizá sea la realización de una obra que sigue los cánones de las representaciones tradicionales célticas. La opinión que pueda tenerse sobre el valor artístico de este tipo de representaciones ha de ser por fuerza subjetivo.
Es más; nos atrevemos a resaltar la importancia de la talla del “Jano”, desde el punto de vista de su trazalogía , por lo que supone la posibilidad, infrecuente en el arte celta en piedra, de la representación de personas o entidades objeto de culto sobre un útil de trabajo –si fuera el caso-, o la talla, en forma de instrumento convencional, de la representación de un numen.
Considerando esto, en relación con lo expuesto sobre la “calidad” de la escultura, no podemos dejar de apreciar que ha primado cualquiera de las dos posibles consideraciones anteriores sobre la calidad puramente artística, es decir, que el artífice ha adaptado su obra, ajustándose al estilo de su propia cultura, a una forma ya predeterminada, con las limitaciones que ello supone.
Por otra parte, no debemos dejar de considerar que en este caso no solo se presenta una escultura bifronte, sino que además es dual; circunstancia no muy frecuente en las representaciones bifrontes –sobre todo en la Península- y solo “originariamente, nelle raffigurazioni storiche (sculture e monete), delle due facce di Giano, una era barbuta e l’altra no, forse simbolo di sole e luna.” en LE RADICI DEL BIFRONTISMO de Licia Filingeri. Trabajo que más adelante volveremos a citar.

http://www.paleolithicartmagazine.org/pagina9.html

La asimilación con un “Cernunnos” la ponemos, como J Mª Blázquez, en cuestión; pero por diferente motivo, como mencionábamos arriba: en realidad, las “incipiencias cornamentales” de la cara con bigote de nuestro “Jano” son dos oquedades que podrían haber servido para la sujeción de cuernos o de cualquier otro tipo de adorno, como una diadema o una corona.
Recordemos que:
“Conocemos otras representaciones iconográficas de estos dioses; así Lug aparece en el santuario de Peñalba de Villastar, Teruel, bien estudiado por Marco, en forma de personaje masculino bifronte con los brazos en cruz y la frente provista de cuernos o con la corona de hojas (similar a varias representaciones centroeuropeas).”

http://usuarios.lycos.es/Larmenius/celtiberos.html

Avalando la tesis de la representación de una divinidad celta:
“Algunos autores, como Taracena y Maluquer, consideran este rito céltico relacionado con los sacrificios humanos, pero parece más adecuado interpretar este ritual con un contenido apotopraico, pues se trata de una costumbre guerrera relacionada con la creencia céltica de que en la cabeza reside el alma humana; de ahí la importancia simbólica de este elemento, que puede en ocasiones representar a la misma divinidad. A esto puede responder en gran parte la omnipresencia de la cabeza en las diferentes manifestaciones artísticas en el mundo celta (representación de máscaras y cabezas en relieve o pintadas de Numancia y Uxama).”
http://usuarios.lycos.es/Larmenius/celtiberos.html

Antes de formarnos cualquier hipótesis propia sobre la datación y el origen cultural de nuestro “Jano”, conviene seguir informándonos de algunas cuestiones. Por ello, sin abandonar la Península, nos ocuparemos de algunas otras representaciones que podrían ser interesantes.
Una de ellas es una talla tricéfala en Montemayor del Río, también estudiada por J Mª Bázquez en “Dios tricéfalo de la villa de Montemayor (Salamanca) 1985 Anuario Español de Arqueología nº 58 pgs 120” y que puede consultarse en la página:
http://users.servicios.retecal.es/msanch3/tricefalo.htm

Imagen:
http://users.servicios.retecal.es/msanch3/tricefal.jpg

Menciona en este trabajo Don José María el “Jano” de Candelario y le atribuye una inspiración celta:
“Sin duda se trata de la deidad céltica con tres cabezas, tan numerosa en el norte de la Galia, de la que en la Península Ibérica, sólo ha aparecido en el NO. una escultura no suficientemente valorada y que prácticamente ha quedado desconocida. Cerca de la Villa de Montemayor, en Candelario, se descubrió una cabeza de Jano, que creemos sea también la imagen de un dios celta; y en el Castro de Yecla, igualmente situado en la provincia de Salamanca, dos cabezas 2, que posiblemente eran sólo decorativas”

No conocemos la pieza de Montemayor personalmente, por lo que no podemos plantearnos emitir una opinión fundada. No obstante, a tenor de lo que puede verse en la imagen publicada, no podemos ponerlo en relación con el “Jano” por otro motivo que el de la representación céfala.
Es notable el hecho de que la representación de las “cabezas cortadas” se observa con frecuencia como motivo decorativo de este tipo de elementos en época románica. Hemos recogido solamente un par de ejemplos que se dan en Montemayor –los “janiformes”- teniendo en cuenta la proximidad geográfica. Los ejemplos en el románico del norte peninsular son muy numerosos.

Canecillos en la iglesia de Montemayor)

Sin embargo, aún recuerda más a la pieza con dos cabezas talladas que se encuentra en la puerta de la iglesia de San Juan, en Béjar. Además de la coincidencia en el motivo de las cabezas, y lo próximo de la situación geográfica, hay que notar que, en el caso de las cabezas de la iglesia de San Juan, no estamos ante un ornamento convencional –que aparecería, como es habitual, también en la otra jamba- sino ante una pieza única, probablemente material reutilizado, a la que se le ha querido dar una especial relevancia.

(Cabezas en la iglesia de San Juan, en Béjar)

De parecida factura son dos cabezas talladas en un capitel del patio templario de Abadía (Cáceres), del que lamentamos no poder ofrecer imágenes por no estar permitido tomarlas.

En ese mismo lugar, encontramos también otra talla que representa una cabeza con tocado “oriental” que las opiniones consultadas coinciden en señalar como un canecillo.

(Cabeza de Abadía – posible canecillo)

Otras manifestaciones de cabezas en el arte celta para su estudio y comparación pueden encontrarse en:
http://www.arteceltica.it

Y en Gran Bretaña:
http://www.brigantesnation.com/SiteResearch/EarlyChristian/CelticHeads/CelticHeads.htm

Además:
http://images.encarta.msn.com/xrefmedia/sharemed/targets/images/pho/t641/T641641A.jpg

http://www.edgarlowen.com/b2852.jpg

También las publicadas en:
http://www.celtiberia.net/verlugar.asp?id=455&cadena=

Otras representaciones de cabezas en piedra en la península, aparte de las ya citadas:

Imagen
http://www.extremedios.com/colecciones/Acebo/DSCN0144.JPG

Página:
http://www.extremedios.com/colecciones/Acebo/DSCN0144.JPG

Imagen:
http://www.valpuesta.org/imagenes/gargolacaras.jpg

Página:
www.valpuesta.org/eremitasprinc.htm

Imagen:

Página:
http://www.telecable.es/personales/iissaa/celta/Cabeza.jpg

Algunas muy interesantes en la página:

http://www.arxeos.com/heads.html

Otros “Janos”:
Es sabido que las representaciones “janiformes” no son muy frecuentes, pero tampoco son exclusivamente romanas.
Para hacerse una idea más concreta del concepto de la dualidad de Jano, volvemos a citar el trabajo de Licia Filingeri, que ofrece una visión interesante sobre el concepto y hace también un seguimiento histórico de este tipo de representaciones. Ofrece también algunos datos lingüísticos a tener en cuenta.
Publica unas representaciones de divinidades duales realmente notables y ofrece una selecta bibliografía.
http://www.paleolithicartmagazine.org/pagina9.html

También recomendamos una excelente página en la que puede apreciarse una secuencia de representaciones polifrontes relacionadas con diversas divinidades de diferentes culturas, en la página:
http://www.museoorigini.it/pagina22.html

De esta página, destacamos Fig. 5A3)
“Scultura litica in bassorilievo. Raffigura un uomo con testa bifronte, seduto tra due cavalli che si impennano. E’ denominato “Dio dominatore degli animali”. Due animali ai lati del dio, sono un nuovo tema ricorrente nelle iconografie delle prime civiltà urbane. Misure : alt. cm. 30, largh. cm. 38, spessore max cm. 17. Provenienza : Villaricos, Spagna.
Civiltà artistico-religiosa harroyana post-paleolitica, con associazione di altre divinità.
Museo Archeologico di Barcellona, Spagna.”
http://www.museoorigini.it/imgs/iberi1.jpg

Y aunque aquí se representa -al parecer- un hombre, no podemos dejar de notar la semejanza de la composición con alguna de las más difundidas de Astarté.

http://www.zipcon.net/stdale/astarte.jpg

El estudio de lo anterior parece poner en cuestión la afirmación de C.N. DEEDES, que en su obra “El Dios de doble cabeza” , nos habla de “La evidencia más temprana del dios de doble cabeza en Sumer” tomando como tal lo escrito en unas tabletas cuneiformes.
Representado en los sellos de Hitties, y teniendo en cuenta que las representaciones en los sellos están recogidas de tradiciones anteriores, Deeds apunta como procedencia de la idea del dios doble a Babilonia, entre otros elementos importados.
Aparece en los sellos sumerios. La mitología sobre los dioses más antiguos de Sumer demuestran que el dios Anshar, o Ashur, era hijo de Lakhmu y su esposa Lakhamu. Tiene como atributos dos pares de oídos y dos pares de ojos, que sugieren la cabeza doble. En la primera tabla de “Las Siete Tablas de la Creación” se dice que Anshar creó a Anu, y Anu engendró a Ea. Se le asocia con la ciudad de Ashur. El profesor Ungnad ha demostrado que Usmu, el “sukkallu” de Ea, era “bifronte”. También se le identifica con el dios sumerio Ara, de los dioses de Assur, que tenía gran importancia en las celebraciones de Año Nuevo.

Citas: Fragmentos de Berlín, Ebeling, tabletas asirias de la parte XIII cuneiforme de los textos de Assur y del aus de Keilshrifttexte de Níneveh. E. Douglas Van Buren, florero de TheFlowing y el dios con Streams (1932), pp. II,

También a la diosa egipcia Hathor se la representó en ocasiones de manera janiforme:

Página:
http://www.pba-auctions.com/

Imagen::
http://www.pba-auctions.com/deptmnts/dept_divers/cata_divers/ventes_2006/28290406/zoom/607z.jpg

“Sommet de sistre ornée d’une tête janiforme de la déesse Hathor flanquée de quatre uræus. La déesse est coiffée de la lourde perruque dégageant les oreilles et est parée du collier ousekh. Elle est surmontée d’une frise d’uraeus sommée d’une statuette miniature représentant la déesse Sekhmet assise.
Bronze. Oxydation brune. Fragment, très belle conservation.
Egypte, XXVIe-XXXe dynastie.
H_17,3 cm.
Ancienne collection Nahman (1868-1948)”.

Las representaciones romanas de Jano son abundantes:

Una especialmente interesante se halla en el Museo Vaticano y puede verse en este enlace:
http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Janus-Vatican.JPG

Encontramos incluso representaciones “janiformes” mixtas de hombre-animal. J Mª Blázquez, ya mencionadas también por Licia Filingeri, en “El final del mundo ibérico en la Bética José María Blázquez Martínez; M.ª Paz García-Gelabert Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones” recogiendo a A. Blanco, en “Historia del Arte Hispánico, op. cit., en nota 56, pág. 75”, donde nos habla de un bronce:
“En el cortijo de Máquiz (Jaén) 57 apareció en 1860 un conjunto de piezas de bronce del más alto interés por las escenas en ellas representadas, seguramente de valor religioso. Aunque con certeza no se sabe su aplicación precisa, podría atribuírseles la de timón o lanza de carro 58.
Todas (cuatro en total: dos depositadas en el Museo Arqueológico Nacional y dos en la Real Academia de la Historia), son de cuerpo aproximadamente semicircular, terminadas en conteras de bronce; las dos mayores, en el MAN, representan cabezas de carnívoro con expresión de ferocidad, mostrando los dientes y la lengua, tal vez figuren lobos o también un felino. Ambas pueden pertenecer al mismo carro 59. Las dos restantes, no parecen ser obra del mismo taller, una está compuesta por la cabeza de un lobo, de más clara interpretación, y fundida a la nuca una cabeza humana, con torques de alambres enrollados al cuello, los mismos que hemos descrito al tratar de las piezas componentes de los tesoros, fechados aproximadamente en el siglo II a. de C.; en las orejas lleva pendientes. En opinión de A. Blanco 60 se trata de la representación de una deidad figurada janiforme, como en el relieve de Villaricos del [i]”Domador de Caballos” o en el bocado de Cancho Roano, o quizá sea una variante indígena del tema celta de la cabeza humana cubierta por una piel de felino, documentada en la pátera dePerotito y en la gran fíbula del tesoro de Driebes (Guadalajara).”[/i]

Quizás deberíamos recordar aquí la simbología templaria de los dos jinetes en el mismo caballo enfrentando perspectivas contrarias, como manifestación de una representación bifronte en época medieval. Además de los canecillos ya mencionados.

También hay representaciones de bifrontismo hombre-pájaro:
http://www.paleolithicartmagazine.org/pagina42.html

Y hay quien describe un bifrontismo invisible:
http://www.scuolamontessoridavinci.it/soverini/lavoro%20artistica/iper-testo%20front-page/ermafrodite.htm

Conclusiones:
En resumen, una vez considerados los datos expuestos anteriormente, debemos manifestar la opinión de que no se le otorgado la relevancia que el “Jano” tiene desde el punto de vista arqueológico.
Nos inclinamos a considerar que nos encontramos ante una talla con influencia del arte celta –si no céltica plenamente- en la más pura tradición de las “cabezas cortadas”, que representaría una deidad correspondiente a esa cultura a la que no nos atrevemos a poner nombre. Sin embargo, considerando la reciente aparición del pequeño martillo de piedra, y poniéndolo en relación con el de la sierra de las Quilamas -admitiendo como muy posible la documentada opinión del padre Belda en cuanto a que se trata de un martillo metalúrgico- tenemos también que considerar que la pieza del “Jano” podría estar representando algún numen relacionado con esa actividad.
No creemos que se le pueda asimilar a un Cernunnos, Hermes, Hefesto, o incluso el propio Jano, o cualquier otro dios de panteones correspondientes a otras culturas. Es innegable su condición “janiforme”, pero esta, por sí sola, no puede considerarse automáticamente y sin más coincidencias probadas -a nuestro juicio- como prueba específica de identidad.
Esto, la posibilidad de que estemos ante la representación de una deidad no identificada, no le resta –antes bien al contrario- ningún valor.
Sin embargo, debemos recurrir de nuevo a J. Mª Blázquez que en su trabajo “La Religión Celta en Hispania” nos indica que han aparecido más de una veintena de inscripciones en la Península dedicadas a los Lares Viales, señaladas en algunas investigaciones por su carácter céltico.
“Los Lares protegían el hogar y los caminos, principalmente las encrucijadas, si es que tienen las mismas atribuciones que los Lares romanos, si bien la esencia de estos dioses parece indígena(…) Su culto se extendía por las regones portuguesas del Duero, el litoral, la cuenca del Miño, Las Beiras y Tras-os-Montes, así como por las provincias españolas de Orense y Cáceres.”
Observemos que tanto la función -la protección de caminos y el umbral del hogar- como la delimitación geográfica coinciden bastante con lo que el “Jano” de Candelario -que sería un punto importante en ese eje- podría representar.

También recogiendo a J.Mª Blázquez, en la misma obra, habría que contemplar las deidades que se relacionan con la montaña. Atendiendo al topónimo Candelario, en el que antes no nos detuvimos, podemos considerar Cande beronius Caeduradius , de Vilanova da Mares (Braga); I.O.M. Cand iedo , de Galicia; Iupiter Cand amius , del convento Astur, y relacionar el topónimo Candelario y el propio “Jano” con alguna de estas divinidades.
Y no podemos desestimar, atendiendo al prefijo común Can -además de la proximidad geográfica y la similitid en la condición montañosa de su entorno- la posibilidad de una coincidencia de culto a una deidad o de una relación cultural próxima entre Can deleda y Can delario; con una continuidad de población en aquella (El Raso) notablemente documentada.

Por otra parte ya hemos constatado lo inusual de representaciones de cabezas de maza o martillo ceremonial entre los hallazgos en la península.
No queremos terminar este artículo sin agradecer a las personas del Excmo. Ayuntamiento de Candelario la amable atención que nos han dispensado en cuantas ocasiones hemos solicitado poder estudiar las piezas.

María Luisa Savirón Cuartango
Ángel L. Mayoral Castillo

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